¿Puede el ser humano caído escoger a Dios por sí mismo? La doctrina de la depravación total explica cómo el pecado afecta todas las facultades humanas y por qué el pecador necesita la gracia de Dios para creer en el evangelio.
Roger Smalling, D.Min
¿Qué es la depravación total?
La depravación total significa que el pecado controla todas las facultades del pecador hasta tal punto que es incapaz de desear o hacer algo para convertirse a Cristo o prepararse para su conversión. Solamente un milagro de Dios, por medio del evangelio, puede capacitar al pecador para escoger a Cristo.
Depravación total frente a depravación absoluta
Esta doctrina es interesante porque toca elementos de la naturaleza humana, tales como el libre albedrío, la mente y las percepciones. Más aún, la depravación total se entrelaza con otras enseñanzas bíblicas, como la caída de Adán y el libre albedrío. En este artículo estudiaremos el soporte escritural de nuestra definición de depravación total.
La depravación total no significa que los pecadores sean tan malvados como sea posible ni que quisieran serlo. El hombre no ha caído al nivel de los demonios. Esto sería una depravación absoluta. Nosotros creemos que la benevolencia de Dios preservó al hombre de caer en esas profundidades absolutas.
La caída de Adán y la naturaleza humana
Por la palabra total queremos indicar que todas las facultades humanas, incluyendo el libre albedrío, están infectadas por el pecado y bajo su dominio. Por depravación entendemos que en un pecador nada es aceptable para Dios. Esto incluye las buenas obras y las virtudes porque proceden de una fuente corrupta; el corazón pecaminoso del hombre.
En años recientes, algunos teólogos han usado la expresión incapacidad total para no dar la impresión de que pensamos que la gente es tan mala como los demonios. Sin embargo, esta terminología también puede ser malinterpretada. Algunos podrían asumir que Dios es la fuente de la incapacidad en lugar de la corrupción del hombre.
Cualquiera de las dos expresiones, depravación total o incapacidad total, es aceptable aunque ambas requieren explicación.
Nosotros recomendamos al estudiante usar la terminología depravación total para equilibrar la influencia del humanismo moderno que defiende la bondad del hombre. Este nombre golpea deliberadamente el orgullo humano y la autojustificación. Además, este término parece más acorde con la enseñanza bíblica sobre la naturaleza pecaminosa del hombre.
La interrogante: ¿Cayó Adán más allá de su capacidad para creer y arrepentirse por iniciativa propia? Las dos ramas teológicas principales, la Reformada y la arminiana, difieren grandemente en este punto. El modo de pensar arminiano sostiene que Dios detuvo la caída antes del punto donde el hombre perdería la capacidad de generar fe, amor y arrepentimiento por voluntad propia. El concepto reformado considera que el hombre cayó bajo ese punto. Examinemos la evidencia bíblica.
Primera evidencia: La caída de la humanidad, Romanos 5
Pablo describe la caída de Adán en Romanos Cinco. La palabra Adán significa “humanidad” en hebreo Pablo menciona cuatro cosas que heredamos de Adán: pecado, muerte, juicio y condenación.
Ninguna facultad humana escapó de estos efectos. ¿Está incluido el libre albedrío del hombre? Sí. No es necesario mencionar la voluntad del hombre para mostrar que esta también fue sujetada a los efectos de la caída. Es suficiente mostrar que la caída afectó al ser humano entero.
El pecado de Adán fue una declaración de independencia de su Creador. En teología, nosotros llamamos a esta actitud autonomía, que significa “gobernarse a sí mismo”, lo que es opuesto a ser gobernado por Dios. La autonomía incluye la idea de no tener otra causa de sus decisiones que uno mismo.
Aparentemente Adán dio por sentado que la autonomía era posible. No es así. ¿Cómo podría algo llegar a ser independiente de un Ser omnisciente y omnipotente? Uno tendría que ser igual a Dios mismo para ser independiente así. Entre las actitudes estúpidas, esta fue la mayor que ha habido y aún lo es.
La caída de Adán no le dio la libertad que él esperaba, sino que lo esclavizó al pecado. No obstante, esta esclavitud no fue el peor efecto de la caída. Lo peor fue el engaño de que él había tenido éxito. Este engaño persiste en los pecadores hasta hoy.
Ser independiente de Dios, llegó a ser el principio que gobierna la naturaleza humana caída. A esta naturaleza, la llamamos naturaleza adámica porque se deriva de Adán. La Biblia usualmente se refiere a ella con los términos la carne o carnal.
La moralidad, la religión y las buenas obras son perfectamente aceptadas por la naturaleza adámica siempre y cuando no amenacen su autonomía. El pecador participa de buena gana en religiones estrictas, en filosofías elevadas o en maravillosas obras de filantropía; siempre y cuando él las pueda controlar y no le requieran una sumisión genuina a la autoridad de Dios.
Segunda evidencia: la muerte espiritual, Efesios 2:1-3
Pablo aparentemente alude a la divina amenaza que hizo Dios a Adán en Génesis 2:17 …porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. Aunque Adán no murió físicamente ese día, él murió espiritualmente en su relación con Dios y en su propia capacidad para obedecerlo. Pablo describe esta esclavitud como:
- Siguiendo la corriente del mundo.
- Controlada por Satanás.
- Una naturaleza que merece la ira.
- Cumpliendo los deseos de la carne y de la mente.
En griego, dice literalmente: … haciendo la voluntad de la carne. Esto significa que la carnalidad determina la condición de la voluntad. El término mente o el griego noos, incluye las percepciones. Pablo se refiere a las percepciones de la mente como controladas por el pecado de tal forma que la mente percibe la concupiscencia de la carne como preferible. La voluntad sigue lo que le gusta.
Un pecador es tan capaz de escapar de su condición, como un muerto es capaz de resucitarse a sí mismo.
Tercera evidencia: el efecto del pecado sobre la mente
La Escritura describe la mente como esclavizada y controlada por el pecado y Satanás. Esto incluye la voluntad puesto que la voluntad es una función de la mente.
El hombre natural no puede percibir ni entender las cosas de Dios
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 1 Corintios 2:14.
Satanás ha cegado la mente de los incrédulos
… el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos … 2 Corintios 4:4.
El entendimiento está entenebrecido
Teniendo el entendimiento entenebrecido … por la dureza de su corazón Efesios 4:18.
La mente carnal es incapaz de someterse a la ley de Dios
… los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. Romanos 8:7
La voluntad del pecador está esclavizada por el diablo
Por tanto, el pecador no puede recuperar su razón sin que Dios le conceda el regalo del arrepentimiento.
Que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él. 2 Timoteo 2:25-26
El pecador percibe las cosas de Dios como locura porque él está ciego a su condición moral. Sus percepciones son distorsionadas. 1 Corintios 2:14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
Según estos versículos, la mente del pecador tiene un problema de percepción que la Biblia expresa como entenebrecimiento o ceguera. El diablo controla la voluntad del pecador controlando sus percepciones.
Cuarta evidencia: la naturaleza carnal, Romanos 3:9-20
Pablo se refirió a la condición de los no salvos como bajo pecado, es decir, bajo el poder del pecado. Sin Cristo, no hay:
Persona justa
Aun las buenas obras de los no salvos son como trapos de inmundicia, inaceptables para Dios.
Pecador que entienda su condición moral
Aquí el término griego entender se refiere a “discernir”. Ninguna persona tiene discernimiento espiritual sin Cristo, aunque pueda comprender los fundamentos del evangelio.
Pecador que busque a Dios
Los pecadores religiosos buscan establecer su propia justicia. Vea Romanos 10:3.
Pecador que haga lo bueno
El Nuevo Testamento define lo bueno como obediencia a Dios. Los pecadores hacen buenas obras, no como señales de sumisión, sino como sustitutas de la misma. Sin embargo, todas las obras de los pecadores, aunque sean buenas en sí mismas, proceden de una fuente corrupta que es la naturaleza pecaminosa. Si un pecador realmente quisiera ser bueno, él haría la primera cosa que Dios le ordena hacer; arrepentirse y creer en Jesús.
Pecador que tema a Dios
Si los pecadores realmente temieran a Dios, buscarían agradarle.
Pecador en paz
Sumergirse a sí mismos en placeres es una paz falsa.
Pablo está hablando de los pecadores antes de que Dios comience a atraerlos a través del evangelio. Cuando Dios atrae a un pecador por medio del evangelio, las percepciones del pecador comienzan a cambiar. Ocasionalmente nos encontramos con un pecador que dice que está buscando a Dios. Esta afirmación podría ser sincera. Dios puede estar atrayéndolo al abrir sus percepciones por medio del evangelio.
Conclusión
A partir de la abundante evidencia bíblica, concluimos que los no salvos son incapaces de
querer salvarse o hacer algo que contribuya a su salvación o que los prepare para la conversión. Sus voluntades escogen equivocadamente porque sus percepciones están cegadas por el pecado y controladas por Satanás. Por tanto, ellos se perciben a sí mismos como buenos, perciben las cosas espirituales como locura y a Dios, como no merecedor de ser buscado. Ellos no ven ninguna razón para temer a Dios y piensan que su carencia de paz se debe a una carencia de placer.
En este ensayo hemos aprendido lo siguiente
- Sin Dios trabajando por medio del evangelio, los pecadores son incapaces de querer o hacer algo para contribuir a su salvación.
- Por medio de la caída de Adán la humanidad heredó el pecado, la muerte, el juicio y la condenación.
- La mente del hombre, que incluye sus percepciones y su voluntad, está cegada por el pecado y el diablo, así que él no puede escoger someterse a Dios.
- La naturaleza carnal del hombre no tiene ninguna cualidad que podría guiarlo a obedecer a Dios.
- Ninguna de las obras buenas de un pecador es buena porque todas son generadas de una fuente corrupta que es su naturaleza carnal.
- Los pecadores hacen buenas obras de todo tipo. Sin la gracia, la única cosa que ellos no harán es arrepentirse y creer en el evangelio.
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