Month: September 2026

 

¿Qué es el libre albedrío? ¿Es la voluntad humana realmente libre, y si lo es, de qué es libre? La Biblia ofrece una perspectiva que distingue entre la libertad natural del hombre y su capacidad moral para someterse a Dios.

 

La perspectiva bíblica: Parte uno

¿Qué es el libre albedrío según las escrituras?

 

El libre albedrío ha sido un tema de controversia por siglos. Al respecto se han escrito muchos volúmenes y hasta hoy continúan los debates acalorados en los círculos teológicos.

 

Mucho calor se disipa cuando se trata de definir claramente los términos. ¿Qué es la voluntad? ¿A qué nos referimos por libre? ¿Existe una conexión entre el libre albedrío y la responsabilidad? ¿Libre de qué? ¿Libre para qué? ¿Nos gobierna la voluntad o somos gobernados por alguna otra facultad?

¿Qué es una voluntad? ¿Qué significa “libre”?

Existe poca controversia con respecto a la definición de voluntad. Sin embargo, todos estamos de acuerdo en que el albedrío es la facultad por la cual hacemos elecciones. Los desacuerdos surgen cuando se trata el significado de libre.

 

Los teólogos distinguen entre libertad natural y libertad moral. La libertad natural se refiere a las decisiones ordinarias que involucran nuestro bienestar material y nuestras relaciones humanas. Lo que comemos en el desayuno, si continuamos leyendo esta página, con quién nos casaremos o lo que veremos en la televisión esta noche, todo cae en la categoría de libertad natural.

Libertad natural vs libertad moral

El término libertad natural incluye ciertas actividades religiosas. Los que no son salvos pueden memorizar textos de la Biblia, aprender himnos o hacerse miembros de una congregación. Los pecadores tienen conciencias y diariamente hacen elecciones morales positivas. Ellos pueden escoger entre decir la verdad o mentir.

 

Ninguna rama de la teología niega la libertad natural de la voluntad o albedrío. La controversia surge cuando nos referimos a la libertad moral. Las siguientes preguntas enfatizan el asunto:

 

¿Es el hombre caído, sin la gracia soberana, capaz de someterse a Dios, confiar en Cristo y desear la santidad como su valor supremo? ¿Puede el libre albedrío del hombre caído generar la fe y el arrepentimiento?

La naturaleza del hombre y la imagen de Dios

¿Qué signifia ser humano?

En Génesis 1:27 leemos: Y creó Dios al hombre a su imagen. La Biblia define a un ser humano como una criatura hecha a la imagen de Dios. Al revés, podemos decir que la imagen de Dios es un ser humano.

 

Suponga que dos ángeles estuvieran hablando y uno de ellos preguntara cómo es Dios. El otro podría contestar: Allí hay un ejemplo. Se llama ser humano. El término imagen de Dios define nuestra esencia como seres.

 

Como imágenes de Dios, somos responsables de reflejar lo que él es, y esto es la razón de la existencia humana. Por tanto, nuestra responsabilidad de reflejar a Dios nunca puede cambiar, no importa lo que suceda.

 

Dios no tiene cuerpo. Él es infinito. Por tanto, la imagen de Dios debe reflejar la naturaleza interna de Dios. ¿Es Dios absolutamente santo? Sí. ¿Tiene Dios libre albedrío? ¡Por supuesto! Él es el ser más libre del universo. ¿Puede Dios mentir? No. (Vea Tito 1:2) ¿Por qué no? Porque nada en su santo carácter encuentra atractiva a la mentira. Él no puede desear mentir.

 

Libre albedrío moral significa “pureza absoluta” y libertad del pecado debido a una naturaleza santa.

 

Según esto, vemos qué gran traición es que un ser humano sea otra cosa que enteramente santo. El pecado es una negación de nuestra definición como imagen de Dios y, por lo tanto, un supremo insulto a nuestro creador.

 

La idea de libre albedrío moral como una facultad suspendida entre lo bueno y lo malo es una ficción. La neutralidad moral no existe.

La condición moral de la voluntad

¿Es la voluntad realmente neutral?

Romanos 6:17,18 nos sugiere esto:

 

Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; 18 y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.

El punto principal

El albedrío o voluntad refleja la naturaleza verdadera de la persona. En este sentido, la voluntad no es la facultad que gobierna en el hombre. No es libre en el sentido de autonomía.

 

Esto explica por qué Dios dice la verdad, el diablo hace el mal y los pecadores aman el pecado. Cada uno actúa de acuerdo con su propia naturaleza. Cada uno escoge libremente según su deseo, sin compulsión, dependiendo de su verdadera naturaleza.

 

Segundo, la voluntad del hombre no es moralmente neutral. Si así fuera, también su carácter sería moralmente neutral. Nada en la Escritura, razón o experiencia humana apoya esta suposición.

 

¿Qué es la voluntad o libre albedrío?

¿Le gustaría ver su libre albedrío? Párese enfrente de un espejo de cuerpo entero. Lo que se refleja es su libre albedrío. Es usted mismo. Su voluntad es la totalidad de todo lo que usted es. Su voluntad es como el espejo. Refleja lo que usted es como persona.

 

Esto explica por qué la Biblia nos habla mucho acerca del corazón y tan poco acerca de la voluntad. El enfoque bíblico está en la totalidad de la naturaleza y carácter de uno, no en una sola característica como voluntad.

 

¿Cuáles son las implicaciones para la humanidad caída?

La pérdida de la libertad

Cuando una persona se aleja de Dios, se aleja también de su libertad y su esclavitud se incrementa. Según la definición de esclavitud, él se vuelve incapaz de regresar a Dios; su voluntad aún existe y funciona, pero resbala hacia una mayor esclavitud.

 

La responsabilidad del hombre permanece intacta

¿Puede Dios hacer responsable al hombre por no volver a él, aunque él no pueda hacerlo? ¿Debería Dios ordenar al hombre que haga lo correcto aun cuando él no pueda desear hacerlo?

 

El hombre es aún la imagen de Dios, aun cuando la imagen esté estropeada. La responsabilidad del hombre se basa en el propósito para el cual fue creado, no en su capacidad moral actual.

 

Adicionalmente, el hombre caído retiene algún conocimiento de Dios a través de la creación y de la conciencia. Todos tienen algún grado de iluminación, aunque ellos prefieren reprimirla.

 

La responsabilidad del hombre permanece intacta

La Biblia nunca sugiere que nuestra responsabilidad se basa en el libre albedrío. Nunca ningún filósofo o teólogo ha sido capaz de mostrar una conexión necesaria entre la responsabilidad y el libre albedrío. Uno podría también decir que un deudor no es responsable de su deuda si él no puede pagarla.

La voluntad está esclavizada por la naturaleza carnal

La enseñanza bíblica nos indica el estado moral de la mente carnal. La mente está dominada por la razón carnal, no puede someterse a la ley de Dios, sigue los pensamientos de este mundo, es corrupta y enemiga de Dios, y está bajo el dominio de Satanás.

 

Los humanistas religiosos que declaran la libertad moral de la voluntad deben hacer una de dos cosas: mostrar a partir de la Biblia que la voluntad no es una función de la mente, o mostrar cómo la voluntad fue la única facultad humana que escapó de la caída.

 

Los pecadores son incapaces de generar fe o arrepentimiento sin la intervención divina

Esta incapacidad moral del hombre caído se explica con más detalle en nuestro artículo sobre la depravación total.

 

Esto es una consecuencia de la esclavitud a la naturaleza carnal. En otro capítulo estudiaremos cómo Dios cambia la dirección de la voluntad de un pecador sin forzarlo.

 

Entonces, ¿en qué sentido es libre el albedrío?

El albedrío del hombre es libre para actuar de acuerdo a sus propios deseos sin compulsiones externas. Como veremos en otro capítulo, Dios no fuerza nuestra voluntad a la conversión, pero

trabaja indirectamente, influyendo en nuestra naturaleza.

Sin embargo, la voluntad nunca está libre de la providencia gobernante de Dios. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos… Hechos 17:28. Ni aun la voluntad caída podría existir sin el poder sustentador de Dios.

 

¿Qué acerca de la soberanía de Dios en todo esto?

Recuerde que en el Capítulo Dos hablamos de cómo Dios trabaja indirectamente. Él tiene una gran caja de herramientas. Una de estas herramientas es el libre albedrío del hombre. Dios usa las decisiones que hace el hombre, aun la caída en pecado, para cumplir su plan en la historia. Esto involucra su gloria absoluta y la demostración de sus atributos, tales como la gracia, el juicio y el amor.

 

El concepto humanista religioso: Parte dos

Hay dos formas de humanismo: secular y religioso. Ambas formas suponen que el libre albedrío del hombre es autónomo. Según el humanismo, la voluntad es la facultad que gobierna en la naturaleza humana, independiente de toda influencia fuera de sí misma.

 

Si las respectivas partes de la naturaleza humana fueran un tren, los humanistas identificarían a la voluntad como la locomotora, es decir, como la fuerza impulsadora de la naturaleza humana que arrastra las otras facultades por su poder autónomo.

 

Humanismo secular vs. humanismo religioso

Ambas formas de humanismo llegan a la suposición de la autonomía a partir de diferentes enfoques.

 

El humanista secular sostiene la autonomía simplemente porque él cree que no hay Dios. Para él, la única búsqueda que vale la pena es la gloria del hombre porque no hay nada más supremo.

 

Estas suposiciones invaden la cultura moderna. En los filmes, el héroe alcanza la victoria por la fuerza de su voluntad. Aun con sus defectos, los tiene bajo control. El poder de la mente para controlar la realidad se difunde en la ciencia ficción. El mensaje es claro: el potencial del hombre es ilimitado. Solo tiene que penetrar en las profundidades de su propio ser y liberar la bondad y el poder que están escondidos allí, y la victoria será suya.

 

Para los propósitos de este estudio, el humanismo secular nos preocupa poco porque es ateísta. Estamos más preocupados por el humanismo religioso debido a su actual influencia insidiosa entre los evangélicos.

 

Más errores teológicos resultan de un concepto errado del libre albedrío que de cualquier otra enseñanza. Errores acerca de Dios resultan frecuentemente de los falsos conceptos acerca del hombre mismo. La gente prefiere cambiar a Dios que a sí misma.

 

El mito de la voluntad autónoma

Para el humanista religioso, la voluntad es como un terreno especial, el cual Dios no pisa. Se supone que es una contradicción decir que la voluntad es libre, a menos que esté exenta del control divino. Una enseñanza común es: Dios no infringe nuestro libre albedrío.

 

El humanismo secular considera la voluntad humana como moralmente neutral. Según ellos, los recién nacidos tienen su mente como una pizarra en blanco. Por tanto, el medio ambiente y la influencia de los padres explican el comportamiento humano, no las tendencias innatas.

 

Debido a la doctrina de la caída de Adán, los humanistas religiosos tienen dificultad en sostener el punto de vista que considera la voluntad del hombre como moralmente neutral. Sin embargo, ellos se aproximan a este concepto diciendo que el hombre nace con una predisposición hacia el pecado, pero que no está dominado por este. De esta forma, ellos acomodan la enseñanza bíblica sobre el pecado con la suposición básica de autonomía.

 

La Biblia refuta esta noción con muchos textos como Romanos 3:12.

 

No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

Esta es la razón por la que el legalismo entre los cristianos es tan despreciable. Tal como una flor cuya belleza nos impacta, el legalismo puede impresionarnos al principio. Pero luego nos damos cuenta de que las raíces están alimentándose del estiércol de las suposiciones humanistas.

 

La fuente de las suposiciones

La suposición de autonomía es instintiva para la naturaleza humana carnal. La caída de Adán programó a la naturaleza humana para presuponer su propia autonomía. Después de todo, conseguir la autonomía fue la idea central que estuvo detrás de la rebeldía de Adán. La caída no solamente produjo el pecado, sino un conjunto de engaños con respecto a la rectitud del hombre y su poder para producirla.

 

Esta es la razón por la que todas las religiones, excepto la cristiandad bíblica, son sistemas que enseñan salvación por méritos propios.

 

La influencia del humanismo religioso en los círculos evangélicos

No debe sorprendernos el hecho de que, entre la influencia de la cultura moderna y las tendencias de la naturaleza humana, el humanismo religioso haya invadido grandes sectores de la cristiandad. Como resultado, ha crecido una teología completa que lo defiende.

 

Algunos argumentos suenan razonables hasta que los examinamos más de cerca. Hoy en día es importante que los obreros cristianos estén enterados de estos argumentos y que sepan cómo refutarlos de tal forma que los creyentes tengan una fe sana.

 

Seis errores sobre el libre albedrío

Error uno

Suponer que los mandatos y las exhortaciones de la Biblia indican que tenemos la capacidad de obedecerlos.

 

Este error da por sentado que la responsabilidad prueba la capacidad. Se suele escuchar: Dios nunca le ordenaría a una persona hacer lo que no puede, o Dios nunca le diría a una persona que se arrepienta y crea si no puede hacerlo.

 

Igual sería decir que un deudor no es responsable de su deuda a menos que pueda pagarla. Como indicamos en el capítulo anterior, la responsabilidad del hombre está fundamentada en su estatus como imagen de Dios, y no en sus capacidades morales actuales. Dios nunca bajará sus estándares de santidad solo porque su imagen cayó en pecado.

 

La incapacidad del hombre siempre viene de su propia corrupción, y no de una orden sin razón de su Creador.

 

¿Por qué Dios le dio la ley a Moisés? ¿Realmente esperaba Dios que los judíos la cumplieran? ¿Supuso él que ellos podrían cumplirla?

 

En Romanos Tres encontramos dos razones por las que Dios dio los mandamientos al hombre y ninguna tiene que ver con probar el libre albedrío moral. Estas son:

  • Vindicar la justicia de Dios.
  • Exponer la iniquidad del hombre.

Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre). 6 En ninguna manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?…20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Romanos 3:5, 6, 20

 

Aún más dura es la declaración de Pablo en Romanos 8:7 cuando nos dice que la mente carnal es incapaz de someterse a la ley de Dios. Si la voluntad es parte de la mente, entonces estamos forzados a concluir que el hombre caído, sin gracia, no es capaz de escoger someterse a Dios. Esta incapacidad muestra por qué la gracia de Dios es indispensable para la salvación.

 

Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. Romanos 8:7

 

Para resumir, Pablo está diciendo que el Antiguo Testamento en su totalidad fue dado para probar que el hombre no era capaz de obedecer a Dios. Por tanto, no tiene sentido citar el Antiguo Testamento para probar el libre albedrío.

 

Error dos

Suponer que los mandatos de arrepentirnos y creer no tienen sentido al menos que el hombre pudiera obedecerlos.

 

Estos mandatos son parte de la ley tanto como otros. El hombre caído es igualmente incapaz de obedecerlos sin la gracia de Dios.

 

Error tres

Suponer que la predeterminación de la voluntad contradice la libertad.

 

Esta objeción supone que la voluntad es moralmente neutral, ni buena ni mala. Si fuera así, tendríamos que decir que la voluntad de Dios no es libre, al igual que las voluntades de Cristo, de los ángeles y de los creyentes que están en el cielo, puesto que ellos están predeterminados para el bien solamente.

 

Asimismo, tendríamos que decir que los demonios no son responsables de sus acciones porque sus voluntades están totalmente determinadas para el mal.

 

Error cuatro

Confundir la libertad natural con la libertad moral.

 

Escoger nuestro desayuno o qué carro comprar cae dentro del dominio de la libertad natural.

 

La conversión a Cristo, aunque es una experiencia espiritual única sin precedentes en el mundo natural, difícilmente la podemos igualar a un menú. Escoger un carro no involucra rendir el ego a una autoridad suprema. Comparar el milagro de la conversión con la libertad natural no es apropiado.

 

Error cinco

Suponer que Dios no viola el libre albedrío del hombre.

 

Eso es correcto. Él no lo hace. Si Dios fuera a posesionarse de la voluntad de una persona y a doblegarla por la fuerza física directa, sería una violación. No es una violación de la voluntad cambiar la naturaleza interior de la persona para generar nuevas percepciones y deseos.

 

Error seis

Suponer que el libre albedrío es esencial para la imagen de Dios.

 

Algunos maestros afirman que el estatus del hombre como imagen de Dios debe incluir el libre albedrío moral. Si Dios es libre, entonces el hombre debe ser libre también.

 

Esta afirmación confunde libre con autónomo o sin causa. Dios es el único ser autónomo y sin causa en el universo. Es una contradicción decir que el hombre es una creación de Dios y luego afirmar que la voluntad del hombre es sin causa o autónoma.

 

La Biblia muestra que el hombre es todavía la imagen de Dios a pesar de la caída. Además, en cualquier parte de la Biblia se muestra que la naturaleza total del hombre está sujeta al pecado.

 

Aparentemente, los escritores bíblicos no vieron una conexión necesaria entre el libre albedrío y la imagen de Dios.

 

Presuposiciones sobre el libre albedrío

BIBLIA HUMANISMO
Libertad significa santidad (Romanos 6). Libertad significa neutralidad.
Los mandamientos divinos comprueban la santidad de Dios y la incapacidad del hombre. (Romanos 3:4, 28 Los mandamientos divinos sirven para comprobar el libre albedrío.
Desde la caída de Adán, Dios manda al hombre hacer cosas que no puede cumplir. (Romanos 8:7) Dios nunca manda al hombre hacer lo que no puede hacer.
La responsabilidad moral se basa en la autoridad de Dios y la imagen de Dios en el hombre. (1 Pedro 1:16; Génesis 1:27) La responsabilidad moral se basa en una capacidad del hombre para cumplir.
Dios facilita la voluntad por su gracia. Romanos 8:28) Dios nunca interfiere con la voluntad humana.

 

Resumen

La suposición básica del hombre caído, sobre sí mismo, es que es autónomo. Esta suposición da como resultado dos formas de humanismo, el secular y el religioso. Mientras el secular presenta un desafío que es de dominio público, el religioso es aún más insidioso. Los efectos devastadores de este modo de pensar llevan al legalismo, liberalismo y otros errores teológicos. Los cristianos necesitamos conocer los argumentos de los humanistas religiosos y cómo refutarlos.

 

La voluntad nunca es autónoma de Dios ni de la persona misma. Cuando el hombre cayó en pecado, perdió la capacidad para querer o hacer algo para convertirse a sí mismo o someterse a la autoridad de Dios. No obstante, el hombre no perdió su responsabilidad ante Dios.

 

Por este ensayo aprendimos…

  1. La voluntad o albedrío es la facultad mental que tiene el hombre, según la cual él escoge de acuerdo a su propia naturaleza.
  2. La libertad moral de la voluntad y la santidad están inseparablemente unidas, como en Dios.
  3. La voluntad no es el factor gobernante en el hombre. Su naturaleza lo es.
  4. El hombre es esencialmente la imagen de Dios, caído o no. Como tal, su responsabilidad para obedecer a Dios se mantiene, incluso si su voluntad está todavía cautiva al pecado.
  5. Dios es perfectamente justo cuando ordena al pecador hacer lo que no puede.
  6. La Escritura y la razón requieren que nosotros rechacemos cualquier definición de libre albedrío que involucre la noción de autonomía.
  7. El hombre caído invariablemente supone que es autónomo. Esto significa que él piensa que su voluntad es libre de Dios y libre de cualquier causa más allá de él mismo, como si él fuera un dios.
  8. Todas las formas de humanismo, religioso o secular, provienen del error de la autonomía.
  9. Los mandatos y las exhortaciones de la Biblia no prueban el libre albedrío moral.
  10. La predeterminación de la voluntad no contradice la idea de libertad.
  11. La libertad natural de la voluntad no prueba la libertad moral.
  12. La influencia de Dios en la naturaleza del hombre para cambiar la dirección de su voluntad no es una violación del libre albedrío.

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libre albedró
Screenshot

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Puesto que la gracia trae salvación, es crucial comprender
lo que la gracia significa.

 

Si preguntamos a algunos cristianos lo que piensan sobre la gracia, probablemente muchos estarían de acuerdo con la siguiente definición: La gracia es la bondadosa disposición de Dios para perdonar a los pecadores arrepentidos.

 

Desafortunadamente, esta definición es solamente una verdad a medias y describe mejor lo que es la misericordia. Algunas veces la Escritura usa la gracia como un sinónimo de misericordia. Sin embargo, sería una grave reducción limitarla a esto solamente[i]. Así como los cimientos mal hechos pueden ocasionar que se derrumbe un edificio, las doctrinas defectuosas pueden traer consecuencias devastadoras en las doctrinas vitales.

 

Gracia significa “favor divino no merecido”. El término griego en el original es caris, que se deriva del verbo charizomai. Esta palabra significa “mostrar favor para” y asume la bondad del dador y la indignidad del receptor[ii]. Cuando charis se usa para indicar la actividad de Dios, significa “favor no merecido”[iii].

 

La gracia y la misericordia tienen dos distinciones importantes. Primero, la misericordia es universal en tanto que la gracia es particular. La misericordia se basa en el mandato universal de Dios de arrepentirnos.

¿Qué es la gracia?

Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan … Hechos 17:30

 

Inherente a este mandato se asume que el pecador arrepentido será perdonado. Existe una oferta divina de misericordia para toda la humanidad. Por esta razón, Dios nunca puede ser acusado de injusto meramente porque algunos reciben una gracia especial. Dios nunca rechaza a un pecador arrepentido.

 

Además, la gracia nunca ha sido ofrecida a todo el mundo ni siquiera a los elegidos. La gracia no es una oferta. Es una dádiva no merecida y particular en el sentido de que Dios otorga un favor solo a algunos, no a todos. Vemos esto más claramente en la relación entre gracia y elección.

 

… ha quedado un remanente escogido por gracia. Romanos 11:5

 

Por tanto, vemos que las distinciones claves entre misericordia y gracia son las siguientes: La misericordia es universal y es ofrecida a todos. La gracia es particular, otorgada a algunos.

Los aspectos importantes de la gracia

La gracia es eterna

la graciaQuien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos. 2 Timoteo 1:9

 

La eternidad no es tiempo lineal que se extiende indefinidamente, sino una dimensión sin tiempo donde Dios reside[iv]. La gracia se originó allí, más allá del control humano. Nada en nuestra dimensión continua de tiempo y espacio fue causa de su gracia y nada podría cambiar la mente de Dios ahora.

La gracia es no merecida

Note de nuevo que 2 Timoteo 1:9 excluye las obras de la gracia y propósito de Dios. No solamente la gracia no está asociada con los méritos, sino que es diametralmente opuesta a ellos, tal como Pablo lo aclara en Romanos 11:6.

 

Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia …

La gracia no depende de la obediencia a la ley

…pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. Romanos 6:14

Una forma segura para demoler la gracia es mezclarla con algún mérito cualquiera que fuere.

La gracia es una cualidad divina

La gracia es una característica de cada uno de los miembros de la Trinidad.

 

Del Padre: … Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Romanos 1:7

 

Del Hijo: Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén. Gálatas 6:18

 

Del Espíritu Santo: Y derramaré sobre la casa de David…..Espíritu de gracia…. Zacarías 12:1 … e hiciere afrenta al Espíritu de gracia. Hebreos 10:29

La gracia es soberana

Para expresar que la gracia es soberana, Pablo la asocia con su beneplácito, el cual se había propuesto en Sí mismo. Parece que Dios no consultó con nadie al elegir los receptores de su gracia, ni esperó por el permiso de nadie. Vea Efesios 1:7-9.

La gracia es la única base de nuestra aceptación

Para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado. Efesios 1:6

 

Por consiguiente, cualquier enseñanza que ofrezca fórmulas o técnicas para obtener la aceptación de Dios, que no sea la gracia sola, es falsa. El perdón de pecados, la redención por medio de la sangre de Cristo, la sabiduría y el entendimiento y todas las bendiciones espirituales son dados por sola gracia. Vea Efesios 1:1-5.

La gracia es santa

Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente. Tito 2:11-12.

Incluso durante el primer siglo existieron movimientos que asociaban la gracia con el libertinaje. Los apóstoles nos advirtieron sobre estos en versículos como Judas 4:

Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios …

Cualquier insinuación de que la gracia da a los cristianos libertad para actuar en forma carnal es herejía. Los que enseñan tales cosas prueban que no tienen gracia.

La gracia es para pocos, no para todos

Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia Romanos 11:5

Un remanente, por definición, se refiere a unos pocos entre un grupo grande. La única razón para que exista un remanente a salvo es la gracia de Dios.

La gracia es un misterio

La gracia no se fundamenta en méritos humanos. La pregunta de por qué algunos la reciben y otros no, permanece en el misterio. De nuevo esto parece injusto hasta que nos damos cuenta de que Dios no debe nada a nadie. Irónicamente, los intentos de resolver el misterio de la gracia terminan en herejía.

Predicar el evangelio significa predicar la gracia

…y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Hechos 20:24

El ministerio del evangelio no tiene otro mensaje que la gracia de Dios en Cristo. Si esto no es lo que estamos predicando, entonces no estamos predicando el evangelio.

¿Es la salvación una obra de cooperación entre Dios y el hombre?

Los teólogos discuten este punto con dos palabras: sinergismo y monergismo.

 

El sinergismo viene de dos palabras griegas: syn, “juntos”  y  ergos, “obra”. Significa que la salvación es una obra de cooperación entre Dios y el hombre. Según este modo de pensar, el hombre contribuye en algo para su salvación. Sin embargo, su contribución no es suficiente y necesita ser suplementada por Dios.

 

Si el sinergismo es correcto, entonces Dios es un asistente del hombre en sus esfuerzos para salvarse a sí mismo. Dios es el agente pasivo que espera que el hombre pida ayuda. Dios responde a la iniciativa del hombre.

 

El monergismo viene de dos palabras griegas: mono,  “solo” y ergos,  “obra”. Significa que la salvación es obra de Dios solo. El hombre no es capaz de contribuir. Por tanto, Dios es el agente activo y el hombre responde a la iniciativa de Dios[v].

 

¿Qué es lo correcto, el sinergismo o el monergismo? La respuesta depende de si la fe salvadora es en sí misma una obra de la gracia de Dios.

 

Unos pocos textos clave resuelven el asunto:

 

Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. 1 Timoteo 1:14

Aquí, la gracia trae las virtudes de la fe y el amor.

…a los que por la gracia habían creído. Hechos 18:27

La gracia fue claramente la causa de la fe de los que creyeron.

 

Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él. Filipenses 1:29

 

El término concedido aquí es charizomai en griego, que significa “dar libremente por gracia”. Significa más que mero permiso para creer. Creer fue algo que Dios obró en aquellos creyentes.

 

Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. Juan 6:65

 

Si venir a Cristo significa creer en él, entonces la fe viene de Dios Padre como un obsequio.

 

Textos similares son: Hechos 13:48; Hebreos 2:2; Juan 6:44; Tito 1:1

 

Una vez que una persona es salva, ¿cómo obra la gracia y la fe?

 

Un pecador está muerto en sus pecados, incapaz de generar por su libre albedrío la fe salvadora hasta que Dios obre poderosamente en él por medio del Espíritu por el evangelio.

 

Sin embargo, una vez que el pecador es salvo, la fe recibe activamente la gracia para el vivir cristiano. La fe está ya allí para que el creyente la use para recibir aún más gracia.

 

La gracia, en este punto, muestra su naturaleza multifacética. …la multiforme gracia de Dios. (1Pedro 4:10 ) Una vez que un pecador es salvo por gracia, él comienza a aprender a vivir por gracia. El mayor error que un cristiano puede cometer es suponer que la gracia ya no es necesaria.

La gracia nos pone a trabajar

Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo. 1 Corintios 15:10

 

La gracia es activa, no pasiva. Aunque no podemos obtener la gracia por nuestras obras, no obstante, la gracia resulta en obras. Cuando Lucas dijo sobre los apóstoles: abundante gracia era sobre todos ellos, quiso decir que ellos eran productivos por el poder de Dios.

La gracia, por la fe, nos hace estar firmes

Por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Romanos 5:2

La gracia nos permite acercarnos a Dios con firmeza

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. Hebreos 4:16

La gracia vence al pecado

Nada más lo hace.

 

Para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro. Romanos 5:21

 

A veces cristianos intentan vencer el pecado por medio de toda clase de cosas…el legalismo, las buenas obras, incluyendo el maltrato físico del cuerpo. Sin embargo, la gracia hace la obra porque nada más puede hacerlo.

 

Tales cosas … no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne. Colosenses 2:23

Los medios de gracia

Aunque la gracia es soberana en la vida del creyente, Dios nos da medios para nuestra santificación. Estos medios son la Palabra, la oración y los ministerios de la Iglesia. Conforme vamos aplicando estos medios, Dios continúa suministrándonos su gracia para que podamos caminar con él. Dios no es dependiente de estos medios ni nosotros deberíamos asumir que hemos merecido la gracia porque los hemos aplicado. Nosotros dependemos solamente de la gracia de Dios pero reconocemos nuestra responsabilidad de aplicar los medios para el fin para el cual él los ha provisto.

 

Este tema se desarrolla con más detalle en ¿Qué es la santificación?

 

Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Filipenses 2:13

Resumen: ¿Qué es la gracia?

La gracia salvadora es un favor no merecido de Dios. Es soberana y depende exclusivamente de la voluntad divina. La gracia es lo opuesto al mérito. Aunque Dios ofrece misericordia a toda la humanidad, bajo la condición de arrepentimiento, su gracia es concedida a un grupo elegido. La gracia es la sola causa de la salvación; por tanto, esta no se basa en ninguna contribución humana.

 

La gracia en la vida del creyente es multiforme. La gracia hace posible que caminemos con Dios y nos da poder para hacer su obra. Dios solo es la causa de la gracia, aun cuando él requiere que los cristianos apliquen fielmente los medios que él ha puesto a su disposición para crecer.

En este ensayo hemos aprendido lo siguiente:

  • La gracia es un favor divino no merecido. Es una cualidad divina eterna, santa y poderosa.
  • La gracia y la misericordia son similares, pero no idénticas. La misericordia es ofrecida a todos, pero la gracia es otorgada a algunos.
  • La fe salvadora es una obra de gracia.
  • Los creyentes dependen de Dios solo, por su gracia sustentadora, mientras aplican los medios. Los medios son la Palabra, la oración y los ministerios de la iglesia.

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A muchos lectores que disfrutaron de este ensayo también les gustó nuestro libro,
Sí, Jesus: Una introducción a las doctrinas de la gracia

 

Screenshot[i]. Ejemplos de gracia usada en esta forma se listan abajo. Sin embargo, podría argüirse que estos textos significan que la misericordia es un componente de la gracia en lugar de un sinónimo. Efesios 1: 7; Efesios  2:4-5; I Ti 7: 12 – 7 4; He 4:7 6

[ii]. Es interesante que la Enciclopedia Británica define este término con la misma precisión:

En teología cristiana, el regalo no merecido, espontáneo del divino favor en la salvación de los pecadores, y la influencia divina operando en el hombre para su regeneración y santificación.

El término inglés es la traducción usual del griego “charis,” que ocurre en el Nuevo Testamento alrededor de 150 veces (dos tercios de estos en los escritos que se atribuyen a Pablo). Aun cuando la palabra debe algunas veces ser traducida en otras formas, el significado fundamental en el Nuevo Testamento y en el uso teológico subsecuente es el contenido en la carta de Pablo a Tito: Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres (2:11).

Enciclopedia Británica, Computer Edition, 2001 Search Criteria, Grace

[iii]. La gracia se aplica en la vida cristiana en diferentes formas. Por ahora estamos tratando solamente con la gracia salvadora.

[iv]. Is. 57:15 Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad….

[v]. La única rama de la teología cristiana que apoya el monergismo es la reformada. Todos las demás apoyan el sinergismo y difieren solamente en el tipo de contribución que el hombre hace para atraer la gracia de Dios.

¿Puede el ser humano caído escoger a Dios por sí mismo? La doctrina de la depravación total explica cómo el pecado afecta todas las facultades humanas y por qué el pecador necesita la gracia de Dios para creer en el evangelio.

Roger Smalling, D.Min

 

¿Qué es la depravación total?

La depravación total significa que el pecado controla todas las facultades del pecador hasta tal punto que es incapaz de desear o hacer algo para convertirse a Cristo o prepararse para su conversión. Solamente un milagro de Dios, por medio del evangelio, puede capacitar al pecador para escoger a Cristo.

Depravación total frente a depravación absoluta

Esta doctrina es interesante porque toca elementos de la naturaleza humana, tales como el libre albedrío, la mente y las percepciones. Más aún, la depravación total se entrelaza con otras enseñanzas bíblicas, como la caída de Adán y el libre albedrío. En este artículo estudiaremos el soporte escritural de nuestra definición de depravación total.

La depravación total no significa que los pecadores sean tan malvados como sea posible ni que quisieran serlo. El hombre no ha caído al nivel de los demonios. Esto sería una depravación absoluta. Nosotros creemos que la benevolencia de Dios preservó al hombre de caer en esas profundidades absolutas.

La caída de Adán y la naturaleza humana

Por la palabra total queremos indicar que todas las facultades humanas, incluyendo el libre albedrío, están infectadas por el pecado y bajo su dominio. Por depravación entendemos que en un pecador nada es aceptable para Dios. Esto incluye las buenas obras y las virtudes porque proceden de una fuente corrupta; el corazón pecaminoso del hombre.

En años recientes, algunos teólogos han usado la expresión incapacidad total para no dar la impresión de que pensamos que la gente es tan mala como los demonios. Sin embargo, esta terminología también puede ser malinterpretada. Algunos podrían asumir que Dios es la fuente de la incapacidad en lugar de la corrupción del hombre.

Cualquiera de las dos expresiones, depravación total o incapacidad total, es aceptable aunque ambas requieren explicación.

Nosotros recomendamos al estudiante usar la terminología depravación total para equilibrar la influencia del humanismo moderno que defiende la bondad del hombre. Este nombre golpea deliberadamente el orgullo humano y la autojustificación. Además, este término parece más acorde con la enseñanza bíblica sobre la naturaleza pecaminosa del hombre.

La interrogante: ¿Cayó Adán más allá de su capacidad para creer y arrepentirse por iniciativa propia? Las dos ramas teológicas principales, la Reformada y la arminiana, difieren grandemente en este punto. El modo de pensar arminiano sostiene que Dios detuvo la caída antes del punto donde el hombre perdería la capacidad de generar fe, amor y arrepentimiento por voluntad propia. El concepto reformado considera que el hombre cayó bajo ese punto. Examinemos la evidencia bíblica.

Primera evidencia: La caída de la humanidad, Romanos 5

Pablo describe la caída de Adán en Romanos Cinco. La palabra Adán significa “humanidad” en hebreo Pablo menciona cuatro cosas que heredamos de Adán: pecado, muerte, juicio y condenación.

Ninguna facultad humana escapó de estos efectos. ¿Está incluido el libre albedrío del hombre? Sí. No es necesario mencionar la voluntad del hombre para mostrar que esta también fue sujetada a los efectos de la caída. Es suficiente mostrar que la caída afectó al ser humano entero.

El pecado de Adán fue una declaración de independencia de su Creador. En teología, nosotros llamamos a esta actitud autonomía, que significa “gobernarse a sí mismo”, lo que es opuesto a ser gobernado por Dios. La autonomía incluye la idea de no tener otra causa de sus decisiones que uno mismo.

Aparentemente Adán dio por sentado que la autonomía era posible. No es así. ¿Cómo podría algo llegar a ser independiente de un Ser omnisciente y omnipotente? Uno tendría que ser igual a Dios mismo para ser independiente así. Entre las actitudes estúpidas, esta fue la mayor que ha habido y aún lo es.

La caída de Adán no le dio la libertad que él esperaba, sino que lo esclavizó al pecado. No obstante, esta esclavitud no fue el peor efecto de la caída. Lo peor fue el engaño de que él había tenido éxito. Este engaño persiste en los pecadores hasta hoy.

Ser independiente de Dios, llegó a ser el principio que gobierna la naturaleza humana caída. A esta naturaleza, la llamamos naturaleza adámica porque se deriva de Adán. La Biblia usualmente se refiere a ella con los términos la carne o carnal.

La moralidad, la religión y las buenas obras son perfectamente aceptadas por la naturaleza adámica siempre y cuando no amenacen su autonomía. El pecador participa de buena gana en religiones estrictas, en filosofías elevadas o en maravillosas obras de filantropía; siempre y cuando él las pueda controlar y no le requieran una sumisión genuina a la autoridad de Dios.

Segunda evidencia: la muerte espiritual, Efesios 2:1-3

esclavidudPablo aparentemente alude a la divina amenaza que hizo Dios a Adán en Génesis 2:17 …porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. Aunque Adán no murió físicamente ese día, él murió espiritualmente en su relación con Dios y en su propia capacidad para obedecerlo. Pablo describe esta esclavitud como:

  • Siguiendo la corriente del mundo.
  • Controlada por Satanás.
  • Una naturaleza que merece la ira.
  • Cumpliendo los deseos de la carne y de la mente.

En griego, dice literalmente: … haciendo la voluntad de la carne. Esto significa que la carnalidad determina la condición de la voluntad. El término mente o el griego noos, incluye las percepciones. Pablo se refiere a las percepciones de la mente como controladas por el pecado de tal forma que la mente percibe la concupiscencia de la carne como preferible. La voluntad sigue lo que le gusta.

Un pecador es tan capaz de escapar de su condición, como un muerto es capaz de resucitarse a sí mismo.

Tercera evidencia: el efecto del pecado sobre la mente

La Escritura describe la mente como esclavizada y controlada por el pecado y Satanás. Esto incluye la voluntad puesto que la voluntad es una función de la mente.

El hombre natural no puede percibir ni entender las cosas de Dios

Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 1 Corintios 2:14.

Satanás ha cegado la mente de los incrédulos

… el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos … 2 Corintios 4:4.

El entendimiento está entenebrecido

Teniendo el entendimiento entenebrecido … por la dureza de su corazón Efesios 4:18.

La mente carnal es incapaz de someterse a la ley de Dios

… los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. Romanos 8:7

La voluntad del pecador está esclavizada por el diablo

Por tanto, el pecador no puede recuperar su razón sin que Dios le conceda el regalo del arrepentimiento.

Que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él. 2 Timoteo 2:25-26

El pecador percibe las cosas de Dios como locura porque él está ciego a su condición moral. Sus percepciones son distorsionadas. 1 Corintios 2:14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

Según estos versículos, la mente del pecador tiene un problema de percepción que la Biblia expresa como entenebrecimiento o ceguera. El diablo controla la voluntad del pecador controlando sus percepciones.

Cuarta evidencia: la naturaleza carnal, Romanos 3:9-20

Pablo se refirió a la condición de los no salvos como bajo pecado, es decir, bajo el poder del pecado. Sin Cristo, no hay:

Persona justa

Aun las buenas obras de los no salvos son como trapos de inmundicia, inaceptables para Dios.

Pecador que entienda su condición moral

Aquí el término griego entender se refiere a “discernir”. Ninguna persona tiene discernimiento espiritual sin Cristo, aunque  pueda comprender los fundamentos del evangelio.

Pecador que busque a Dios

Los pecadores religiosos buscan establecer su propia justicia. Vea Romanos 10:3.

Pecador que haga lo bueno

El Nuevo Testamento define lo bueno como obediencia a Dios. Los pecadores hacen buenas obras, no como señales de sumisión, sino como sustitutas de la misma. Sin embargo, todas las obras de los pecadores, aunque sean buenas en sí mismas, proceden de una fuente corrupta que es la naturaleza pecaminosa. Si un pecador realmente quisiera ser bueno, él haría la primera cosa que Dios le ordena hacer; arrepentirse y creer en Jesús.

Pecador que tema a Dios

Si los pecadores realmente temieran a Dios, buscarían agradarle.

Pecador en paz

Sumergirse a sí mismos en placeres es una paz falsa.

Pablo está hablando de los pecadores antes de que Dios comience a atraerlos a través del evangelio. Cuando Dios atrae a un pecador por medio del evangelio, las percepciones del pecador comienzan a cambiar. Ocasionalmente nos encontramos con un pecador que dice que está buscando a Dios. Esta afirmación podría ser sincera. Dios puede estar atrayéndolo al abrir sus percepciones por medio del evangelio.

Conclusión

A partir de la abundante evidencia bíblica, concluimos que los no salvos son incapaces de depravación total querer salvarse o hacer algo que contribuya a su salvación o que los prepare para la conversión. Sus voluntades escogen equivocadamente porque sus percepciones están cegadas por el pecado y controladas por Satanás. Por tanto, ellos se perciben a sí mismos como buenos, perciben las cosas espirituales como locura y a Dios, como no merecedor de ser buscado. Ellos no ven ninguna razón para temer a Dios y piensan que su carencia de paz se debe a una carencia de placer.

En este ensayo hemos aprendido lo siguiente

  • Sin Dios trabajando por medio del evangelio, los pecadores son incapaces de querer o hacer algo para contribuir a su salvación.
  • Por medio de la caída de Adán la humanidad heredó el pecado, la muerte, el juicio y la condenación.
  • La mente del hombre, que incluye sus percepciones y su voluntad, está cegada por el pecado y el diablo, así que él no puede escoger someterse a Dios.
  • La naturaleza carnal del hombre no tiene ninguna cualidad que podría guiarlo a obedecer a Dios.
  • Ninguna de las obras buenas de un pecador es buena porque todas son generadas de una fuente corrupta que es su naturaleza carnal.
  • Los pecadores hacen buenas obras de todo tipo. Sin la gracia, la única cosa que ellos no harán es arrepentirse y creer en el evangelio.

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