Category: Vida Cristiana

Roger Smalling

 

¿Enfrentarán los cristianos una revisión final de sus pecados, o será el juicio de los creyentes solamente una evaluación de su servicio? Las Escrituras presentan un panorama mucho más esperanzador
de lo que muchos suponen.

 

juicio final

 

Contenido

Parte uno

 

Introducción

 

¿Incinerados o bendecidos?

 

Minimizando la justificación

 

La segunda venida

 

Conciencia de pecado

 

Parte dos

 

Cada palabra ociosa

 

Anhelo confiado

 

Conclusión

 

Notas finales

 

 

Introducción

Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo…  2 Corintios 5:10

 

¿Pavor o alegría? ¿Cómo será el juicio para los cristianos?

 

Escuché en un sermón que nosotros los cristianos daremos cuenta de cada palabra vana, pensamiento injusto y pérdida de nuestro tiempo desde que nos convertimos en creyentes. Después, esos pecados serán perdonados al igual que los que fueron perdonados cuando creímos por primera vez.

 

Eso me hace pensar: ¿dónde está la buena noticia en eso? ¿Debemos contar eso como nuestra bendita esperanza?

 

Es cierto, algunos versículos del Nuevo Testamento declaran que un día los cristianos estarán delante de Cristo en cierto tipo de juicio. Existen diferentes opiniones acerca de lo que implica este juicio. Algunos piensan que daremos cuenta de los pecados que cometimos desde que nos convertimos a Cristo. Otros lo ven como un juicio limitado a las recompensas que recibiremos por nuestra labor realizada por Cristo.

 

Este artículo apoya la opinión de que los cristianos serán juzgados, pero no para castigar sus pecados o ser reprendidos por sus fracasos, sino más bien para evaluar sus obras y ver cuáles reciben recompensa y cuáles no.

 

Después de presentar el apoyo bíblico para la interpretación tradicional del juicio para recompensas, examinaremos algunos textos utilizados por quienes sostienen que los pecados de los cristianos serán revisados.

 

Parte uno

¿Incinerados o bendecidos?

Los capítulos clave que mencionan el juicio de los cristianos están en 1 Corintios 3 y 4. Estos capítulos proporcionan el contexto principal para interpretar otros versículos aislados sobre el tema.

 

Esto sigue los principios generales de la interpretación bíblica. Los versículos aislados deben interpretarse a la luz de los pasajes que abordan el tema con mayor extensión y claridad.

 

Según 1 Corintios 3, es claro que los cristianos se enfrentarán a un juicio. No debemos minimizar esto. La pregunta es: ¿qué tipo de juicio? ¿Es un juicio de nuestro pecado o de algo más?

 

Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque, así como por fuego (versículo 15).

 

La pérdida será del trabajo realizado, no de la salvación… si bien él mismo será salvo…

 

Observe que se menciona una obra realizada. Una obra cristiana. Cosas construidas en el nombre de Cristo que Dios considera inútiles, no merecedoras de recompensa y dignas de destrucción.

 

¿Qué podría significar esto? ¿Qué tipo de trabajo cristiano merece ser destruido?

 

La idea es hacer la obra de Dios de acuerdo con lo que Dios manda y sobre un fundamento que él mismo establece. Dios recompensa lo que él ordena y es realizado a su manera.

 

El fundamento

Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. 11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. (versículos 10, 11).

 

Jesucristo es el fundamento. ¿Podemos construir como nos da la gana? La respuesta es no.

 

… pero cada uno mire cómo sobreedifica. (Versículo 10).

 

La iglesia es el campo y el edificio.

 

… vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. (versículo 9).

 

¿Tenemos el derecho de trabajar en la iglesia como consideremos mejor? ¿O plantar una iglesia donde nos parezca y hacerlo como mejor nos parezca?

 

¿Qué paradigma debemos seguir? ¿Lo que está de última moda en los círculos evangélicos? ¿Cómo deberíamos plantar una nueva iglesia? ¿Siguiendo las direcciones de Pablo en sus epístolas? ¿O de acuerdo con la “sabiduría” del último experto en misiología?

 

En el contexto, Pablo advierte: Nadie se engañe a sí mismo (versículo 18). Es fácil que eso suceda cuando seguimos nuestras propias ideas acerca de cómo proceder, en lugar de buscar la voluntad de Dios de acuerdo con el patrón establecido en su palabra.

 

Los obreros cristianos también pueden autoengañarse haciendo un énfasis excesivo en la cultura, pensando que deben estar al día en las tendencias actuales y las últimas cosmovisiones para poder hacer un trabajo efectivo. Dicho enfoque tiene algo de mérito, pero no debe ser la guía principal en nuestra manera de proceder.

 

… si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; (versículos 18, 19).

 

Cuando mi esposa y yo estábamos haciendo ministerio en Ecuador, el líder de nuestra misión conversaba sobre el proceso de plantar iglesias. Él dijo: «Es posible llegar aquí con mucho dinero y construir una iglesia y parecer exitoso. ¿Pero es lo que Dios quiere?»

 

¡Buen punto! ¿Cuántos de los esfuerzos cristianos son en realidad intentos de un hombre por construir su propio reino? ¿Es suficiente construir algo fundamentado en el nombre de Jesús para obtener la aprobación de Dios?

 

De ninguna forma. Pablo aclara que una obra realizada en el nombre de Jesús debe llevarse a cabo de la manera designada por Dios y conforme a sus principios.

 

Las recompensas

Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.  (Versículo 14).

 

Para que existan recompensas, Dios debe distinguir entre lo que merece una recompensa y lo que no. Esto conlleva un juicio, pero no uno que produzca temor como el juicio por el pecado.

 

Una dificultad que se presenta cuando se habla de este tema es la palabra juicio. Esta palabra tiende a tener la connotación de un reproche o castigo. El término griego krínō («juzgar») no se utiliza en ninguna parte de 1 Corintios 3. Pareciera que Pablo estaba pensando más en una evaluación, lo cual explicaría el uso de tres términos distintos de la palabra juicio en el versículo 13 para describir el proceso.

 

…la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará (versículo 13).

 

Note tres palabras que describen el escenario de la recompensa: manifiesta, revelada y probará. Ninguna de estas palabras deriva del término griego krino.

 

Aunque nuestras obras serán evaluadas, podemos esperar ese día con alegría, porque habrá recompensas.

 

Motivaciones

Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios. 1 Corintios 4:5

Al parecer, nuestras motivaciones, es decir, los propósitos del corazón, serán reveladas. Esto tiene relación con lo que Pablo dice en 1 Corintios 3. No solamente será probada la calidad de las obras, sino también las motivaciones para realizarlas. Para aquellos con buenas motivaciones, esto es una promesa de recompensa y elogio.

Un texto similar en Romanos 14 involucra asuntos de conciencia personal.

 

Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo… 12 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. Romanos 14:10, 12

 

El capítulo entero está dedicado a asuntos de conciencia personal, tales como comida, bebida y el diario vivir. Evitemos juzgarnos unos a otros acerca de estos asuntos, porque cada uno dará cuenta de sí mismo ante Dios.

 

Algunos cristianos legalistas que esperan elogios de parte de Dios por la obediencia estricta a reglas que Dios no mandó quedarán sorprendidos en ese día. Otros recibirán elogios porque se abstuvieron de algo como acto de adoración.

 

Lo mismo es cierto acerca de nuestras motivaciones para realizar el trabajo de Dios.

 

Resumen

Dios recompensa el trabajo que él ha ordenado y dirigido, y que sus siervos han realizado con las motivaciones adecuadas. Esto no tiene nada que ver con los pecados restantes. Todo el resto es combustible para una fogata.

 

Minimizando la justificación

 

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Romanos 5:1

 

El término justificado en la Biblia significa “declarado justo”. No significa “hecho justo”.[1]

 

Esta declaración proviene de Dios en el momento en que ponemos nuestra fe en Jesucristo. No es un proceso. La razón por la que Dios hace esta declaración es que la justicia de Cristo nos es imputada en ese momento.[2]

 

Esta justicia imputada es completa, y no tiene relación con nuestra obediencia personal a la ley moral:

 

… y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe. Filipenses 3:9

 

Esto plantea dos cuestiones respecto a la idea de que los creyentes enfrentarán un juicio futuro por los pecados restantes: la naturaleza de la justicia previamente imputada y el momento de dicho evento.

 

Si dicho juicio tuviera lugar, sería por una de dos razones.  O bien la declaración de ser justificado es un proceso, o la justicia imputada es parcial. Ninguna de esas razones tiene sentido.

 

Tiempo

Los jueces de un tribunal pronuncian veredictos de culpable o no culpable. No se toman una semana para dar el veredicto. No dicen la palabra no el lunes y la palabra culpable el martes. Si lo hicieran, el sospechoso no tendría paz hasta que el veredicto se haya dado por completo.

 

Es precisamente esta paz la que está en cuestión en Romanos 5:1. Note que está escrito en tiempo pasado. Este evento ha sido completado y no se repetirá. Estaría escrito en otro tiempo si tuviera que ser repetido.[3] El resultado inmediato es paz.

 

¿Por parte de Dios o de nosotros? Eso no tiene importancia.

 

Si es de parte de Dios, ¿cuándo dejará de estar en paz si debemos enfrentarnos a un juicio futuro por nuestro pecado? De la misma forma, ¿cómo podemos disfrutar de paz en el presente si estamos anticipando dicho evento en el futuro?

 

Una paz parcial no es verdadera paz.

 

Justicia imputada

La justicia imputada viene de Dios. Su justicia no carece de nada. ¿Por qué debería una persona estar delante de él para ser juzgada por los pecados restantes?

 

… la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Romanos 3:22

 

¿La obediencia de quién?

Porque, así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. Romanos 5:19

 

Dios nos atribuye la obediencia de Cristo, no únicamente el perdón de nuestros pecados. Dios nos acepta sobre la base de su obediencia y pasa por alto nuestra obediencia defectuosa. ¿Por qué entonces seríamos juzgados?

 

¿Qué cargos?

¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. Romanos 8:33

 

Dios no acepta cargos en contra de sus elegidos, a los cuales justifica. ¿Por qué declararlos justos si tiene la intención de volver a presentar cargos en su contra en el futuro?

 

¿Espacio para la ira?

Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Romanos 5:9

 

Las palabras estando ya implican que la conclusión es inevitable: no a la ira. Nunca.

 

La sangre de Jesús no solamente hizo posible que Dios nos declarara justos, sino que también nos garantiza que esta declaración nunca cambiará y que la ira ha sido apagada para siempre.

 

¿Por medio de qué ley seremos juzgados?

Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz. Colosenses 2:13, 14

 

Las demandas legales de la ley moral han sido canceladas en la cruz. ¿Por medio de qué otra ley seremos juzgados en el futuro?

 

Doble justificación

La única forma en la que sería válido un juicio por los pecados remanentes de los cristianos es si aceptamos la doctrina de la doble justificación, según la cual somos justificados parcialmente ahora y parcialmente en el futuro. Esto no es lo que enseña el Nuevo Testamento ni tiene ningún sentido.[4] En ningún lugar de las Escrituras encontramos escrito no culpable a medias. Ni tampoco encontramos perdonado a medias o temporalmente perdonado.

 

Resumen

La justicia imputada en la justificación es completa, eterna, sin variación. Es la justicia misma de Cristo. Nos declara legalmente justos, lo cual resulta en paz con Dios porque su ira ha sido satisfecha eternamente. Él no acepta ninguna acusación en contra de sus elegidos, ni ahora, ni nunca.

La segunda venida

 

…esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado. 1 Pedro 1:13

La mayoría de los textos que hablan de la segunda venida de Jesús describen a los creyentes esperándola con gran anticipación y anhelo. ¿Cómo podrían hacerlo si van a enfrentarse a una evaluación negativa o una revisión de sus pecados?

 

Tito 2:13

…  aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,

 

Me resulta difícil imaginar cómo un juicio por nuestros fracasos podría llamarse una esperanza bienaventurada.

 

1 Tesalonicenses 5:9

Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.

 

El contexto se refiere al juicio pendiente en contra de los no creyentes.

 

… entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina… y no escaparán. 1 Tesalonicenses 5:3

 

El pecado merece ira. Si la consecuencia no es ira, ¿cómo entonces podría haber un juicio contra el pecado?

 

2 Tesalonicenses, capítulo 1 — La naturaleza de la segunda venida

  • El justo juicio de Dios se refiere a la evaluación de Dios sobre los creyentes, a quienes considera dignos de su reino, versículo 5
  • Eso implica la reivindicación de los creyentes mediante el juicio sobre aquellos que los afligieron, versículo 6.
  • En contraste con el juicio contra los no creyentes, a vosotros que sois atribulados, daros reposo… cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo… Versículo 7.
  • En este evento, Jesús será glorificado en sus santos y admirado en todos los que creyeron… Versículo 10.

Todo lo que se ve en 2 Tesalonicenses 1 apunta a una actitud de expectación gozosa en cuanto a la segunda venida. Nuestra presencia delante del Señor será una ocasión de reivindicación, no un acontecimiento que provocará temor.

 

Hebreos 9:26-28

…pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. 27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, 28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.

 

El pecado ha sido quitado de en medio por el sacrificio de Cristo. ¿Sobre qué base tendremos que rendir cuentas por el pecado?

 

Después de la muerte, el juicio — Existe un juicio después de la muerte. Sin embargo, en el contexto, este juicio parece ser en contra de los no creyentes porque aparece en contraste con lo que continúa: …fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos…  

 

El sacrificio es por muchos, no por todos. Este es un sacrificio limitado. Para aquellos por los que se realizó el sacrificio, él aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado.  Sea lo que sea que venga a tratar en relación con los creyentes, no será con el pecado. Será para salvar a los que le esperan. 

 

Si su retorno fuera para lidiar con nuestros pecados, ¿por qué esperarlo ansiosamente?

 

1 Corintios 1:7,8

… de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; 8 el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.

 

La promesa a los corintios, aun en medio de su inmadurez, es que serán declarados irreprensibles el día de la venida de Jesús.

 

Judas 24, 25

Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, 25 al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.

 

Los cristianos deben confiar en que Dios los presentará sin mancha delante de él. Por lo tanto, pueden anticipar este acontecimiento con gran alegría.

 

Resumen

No ser destinado a la ira es su esperanza bienaventurada. Esta será la reivindicación de su condición de santo de Dios ante el mundo y el alivio de la persecución. El creyente sabe que no ha sido destinado a ira y que cualquier juicio que enfrente no será para tratar con sus pecados. Puede anticipar este acontecimiento con anhelo.

 

Conciencia de pecado

 

Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. 2 De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Hebreos 10:1,2

 

En Hebreos 10 vemos un contraste entre dos estados de conciencia. En uno, el creyente vive consciente de sus pecados; en el otro, vive sin conciencia de pecado. No se trata de que el creyente carezca de pecado, sino de que vive sin que el pecado perturbe su conciencia.

 

Bajo la ley, eso es imposible porque la ley requiere obediencia perfecta. Si el creyente cree que cualquier pecado —pasado, presente o futuro— será juzgado o reprobado, esto crea una conciencia de pecado y un temor perpetuo, contrarios a la intención del evangelio descrita en este capítulo.

 

Hebreos 10:3

Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados.

 

¡Buenas noticias! Bajo la ley hay un recordatorio de los pecados. Aunque los cristianos serán juzgados de alguna manera, esto no implicará recordarles sus pecados. Si tal examen tuviera lugar, entonces este contraste entre la ley y el evangelio no serviría de nada. Bajo el evangelio, no hay recordatorio de pecados perdonados.

 

Hebreos 10:7-10

Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí. 8 Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), 9 y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.

 

“Santificados” significa primeramente “apartados” para propósitos santos y también “hechos santos”. El primer sentido se refiere a nuestra consagración definitiva a Dios, mientras que el segundo se relaciona con nuestra santificación progresiva. La idea es que, a pesar de que nuestra santificación es incompleta en la práctica, es considerada legalmente completa. Entonces, ¿sobre qué base serían reprochados los creyentes por sus pecados en el juicio final?

 

El primer sentido se refiere a nuestra consagración definitiva a Dios, mientras que el segundo se relaciona con nuestra santificación progresiva.

 

Hebreos 10:11-14

Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; 12 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, 13 de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; 14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

 

El creyente, aunque en la práctica todavía no es perfecto, debe considerar su relación con Dios como perfecta. La aceptación de Dios está basada en la perfección legal, no en la experiencia de santificación práctica.

 

Hebreos 10:15-17

Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: 16 Este es el pacto que haré con ellos. Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones y en sus mentes las escribiré. 17 añade: “Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.”

 

Estos versículos se refieren nuevamente a los primeros versículos del capítulo. La vieja forma de vivir era una vida de conciencia de pecado, en la que los pecados eran recordados continuamente. La nueva forma de vivir es sin conciencia de pecados ni ningún tipo de recordatorio de ellos, nunca. Cualquier otra cosa que no sea esa lleva a una doctrina de una segunda justificación, la cual es herética.

 

Hebreos 10:21, 22

… y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, 22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

 

¿Cómo podría un creyente acercarse confiadamente a Dios si piensa que sus pecados, que ya han sido perdonados, serán mencionados nuevamente?

 

Si consideramos que nuestros corazones han sido purificados de mala conciencia, esto significa que debemos vivir libres de una conciencia culpable. Esta libertad está basada en un sacrificio perfecto, no en nuestra perfecta forma de actuar. Para aquellos que están profundamente conscientes de la corrupción que queda en ellos, esto suena muy radical. Sin embargo, de eso se trata. Estamos llamados a vivir vidas libres de una conciencia de culpabilidad, porque la sangre de Jesús limpia y continúa limpiándonos de todo pecado.

 

Hebreos 10:23

Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.

 

¿Qué podría hacer que un creyente vacile en su confesión? El temor del juicio venidero. ¿Cómo es esto una esperanza? Dicho pensamiento debilita nuestra esperanza. Debilita nuestra confianza en la inevitabilidad de la santificación final. Jesús es el autor y el consumador de nuestra fe (Hebreos 12:2).

 

Hebreos 10:24

Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.

 

El autor aparentemente está pensando en motivos positivos, tales como el amor por Cristo, el aprecio por su sacrificio y la necesidad general de que los creyentes practiquen buenas obras basadas en la gratitud, no en el miedo.

 

Observe la palabra considerémonos. Si el autor tuviera en mente algún tipo de juicio sobre los creyentes, no sería necesario considerar algo para que los motive. El miedo sería suficiente.

 

Aparentemente, el autor está animando a considerar motivaciones positivas como la gratitud por el sacrificio completo de Cristo, la libertad que obtuvo para nosotros, el amor por él y el deseo natural y genuino de los creyentes por la santificación. Para aquellos que no sienten dichas motivaciones, el mensaje es diferente: ¡Debes nacer de nuevo!

 

Hebreos 10:26, 27

Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, 27 sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.

 

El conocimiento de la verdad al que se refiere aquí incluye la libertad del temor al juicio, uno de los temas principales de este capítulo. Aquellos que continúan pecando a pesar de tener un claro entendimiento del sacrificio de Cristo y su significado, demuestran que aceptaron la verdad solamente de forma intelectual. A ellos se aplica, una horrenda expectación de juicio. Observe el contraste que está implicado. Para aquellos sin Cristo, el temor al juicio. Para aquellos en Cristo, no hay temor en absoluto.

 

Hebreos 10:28, 29, 35

El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. 29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? 35 No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón.

 

¿Cómo podemos perder nuestra confianza? Viviendo bajo la dependencia de la ley, con la mirada puesta en el juicio, en lugar de vivir bajo la gracia mediante la obra consumada de Cristo. Paradójicamente, ¡esa es una manera en la que nos privamos de la recompensa! Si vivimos con temor al juicio, entonces servimos con la motivación incorrecta.

 

Hebreos 10:36-38

porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. 37 Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. 38 Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma.

 

Este texto se refiere a la segunda venida. El autor espera que el lector viva de acuerdo a los términos descritos en el capítulo. Otra forma de vivir no es agradable a Dios. ¿Encaja esto bien con la idea de que la segunda venida será un tiempo para que nuestros pecados sean juzgados?

 

En las Escrituras existen al menos dos motivaciones negativas para exhortar a los cristianos a corregir su conducta y caminar con Cristo correctamente. Estas son la disciplina paternal (Hebreos 12) y posiblemente la pérdida de recompensa (1 Corintios 3). Estas exhortaciones son legítimas y deben ser predicadas.

 

Sin embargo, parece que el autor de Hebreos ofrece motivaciones más positivas que las negativas mencionadas previamente.  Cuando consideramos la grandeza de nuestro Sumo Sacerdote, su sacrificio completo, el ilimitado amor de Dios y la gracia que permite todo esto, esas motivaciones negativas se desvanecen.

 

28 Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; 29 porque nuestro Dios es fuego consumidor. Hebreos 12:28, 29

 

De esta sección aprendemos…

Mientras revisamos los temas relacionados con el evangelio y sus implicaciones para la vida, encontramos que los cristianos se enfrentarán a un juicio de recompensa y no a un juicio por pecado. Estos temas incluyen:

 

Juicio de recompensas, 1 Corintios 3 y 4

Vemos que los cristianos son recompensados por el trabajo realizado de la manera ordenada por Dios y con la motivación apropiada. Las recompensas se pierden si se realiza de la manera incorrecta.

 

Naturaleza de la justificación

La imputación de la justicia perfecta de Cristo es la parte clave de la justificación. Esta satisface la justicia de Dios, produce paz con él y aceptación completa sin temor. Dios no acepta acusaciones en contra de aquellos que han sido justificados porque Cristo satisfizo todas las demandas de la ley. Si los cristianos fueran juzgados por el pecado restante, tendría que ser sobre la base de una ley diferente de aquella cuyas demandas fueron satisfechas por medio del sacrificio de Cristo. No existe otra ley.

 

Segunda venida

Todos los textos que describen la segunda venida hacen referencia a un acontecimiento que los cristianos esperan con anhelo y gozo, sin miedo a ser condenados, aunque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.

Conciencia de pecado

De acuerdo al capítulo 10 de Hebreos, los creyentes deben vivir una vida libre de una conciencia culpable. Aunque el cristiano está consciente de la corrupción que continúa habiendo en él, sabe que el sacrificio de Cristo lo libera del miedo a la ley y sus consecuencias. Por lo tanto, sirve a Dios sin miedo y se acerca a él confiando plenamente en su aceptación.

 

Ahora veremos los versículos claves usados por aquellos que apoyan el concepto de un juicio-por-los-pecados para cristianos.
Parte dos

 

Cada palabra ociosa

Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. Mateo 12:36, 37

 

Basándose en este texto, algunos han enseñado que los cristianos comparecerán ante el tribunal de Cristo y que cada palabra ociosa que haya salido de su boca será llevada a juicio. Después, porque son salvos, esas palabras junto con la pérdida de tiempo y otras fallas serán perdonadas.

 

Contexto

¿A quién se dirigía Jesús en Mateo 12 y de qué estaba hablando?

 

Jesús había sanado a un hombre ciego y mudo que estaba oprimido por un demonio. Mientras la gente se regocijaba, los fariseos celosos declararon que Jesús estaba operando por el poder de Satanás. Este no echa fuera los demonios sino por Belzebú, príncipe de los demonios. (Versículo 24).

 

Los fariseos estaban blasfemando contra Jesús y, por lo tanto, estaban a punto de blasfemar contra el Espíritu Santo. Jesús les advierte de la consecuencia de esto en el versículo 28:

 

Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.

 

El mensaje a los fariseos era claro: si Jesús representaba el reino de Dios y, por lo tanto, sus obras eran del Espíritu Santo, entonces las palabras que los fariseos pronunciaron estaban a punto de sellar su condenación eterna. No porque las palabras mismas produzcan tal resultado, sino porque revelan la disposición impía de su naturaleza no regenerada. Jesús indica esto en el versículo 34:

 

¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.

 

Esos fariseos eran unos imprudentes. Es inconcebible que un cristiano piense siquiera en decir lo que esos fariseos estaban diciendo.

 

El apóstol Pablo estaría de acuerdo. Sus epístolas enseñan que la fe es el único instrumento para comunicar la gracia que trae salvación. Las palabras pueden expresar esa fe, pero no tienen otro poder que el de revelar la condición del corazón.

 

El término justificar en este contexto

 

Sabemos que la palabra “justificar” significa “declarar justo”. Tiene un significado similar a “vindicar”. Este es el sentido usado en el capítulo 2 de Santiago cuando la autenticidad de la fe de Abraham fue revelada por sus obras.

 

Jesús les estaba diciendo a los fariseos que su manera de hablar revelaba la condición de sus corazones. Si reconocieran a Jesús como el Mesías, tal como él afirmó serlo con sus palabras y lo demostró con sus obras, esto revelaría su fe y demostraría que era genuina.

 

Si blasfemaban contra él, como lo estaban haciendo, revelaría la condición condenada de sus almas. Su condenación sería sellada si persistieran en atribuir al diablo las obras del Espíritu Santo.

 

Jesús estaba insinuando que las palabras de estos fariseos podían servir como evidencia en el juicio final. Esas palabras son una prueba de su condición perdida a pesar de su religiosidad externa.

 

Además, los fariseos se aferraban a la justificación por la ley. Jesús les recuerda que, para ser justificados por la ley, deben guardarla perfectamente, hasta la última palabra pronunciada. Si van a ser juzgados por la ley por la menor cosa que digan, ¿cuánto más serían juzgados por blasfemar en contra del Mesías?

 

¿Las palabras justifican?

 

Podemos preguntarnos: ¿cuántas palabras serían necesarias para ser justificados si la justificación viene de las palabras?

 

Algunos han dicho que, aunque las palabras negligentes de un cristiano lleguen a juicio, serán perdonadas. Eso mitiga un poco la severidad de la doctrina, pero deja un problema lógico.

 

Si nuestras palabras negligentes son perdonadas para que no nos condenen, entonces nuestras palabras restantes deben ser buenas y, por lo tanto, justificarnos. ¿Enseñan las epístolas en alguna parte que esto es un medio de salvación?

 

Además, ¿se consideran las buenas palabras como buenas obras? Si no somos salvos por nuestras obras, ¿para qué relacionar el texto de Mateo con los cristianos?

 

Resumen

 

Parece contrario a todo el mensaje de las epístolas aplicar a los cristianos la reprobación de los fariseos previa a la crucifixión.

 

Anhelo confiado

Porque todos debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba lo que le corresponde por lo que ha hecho en el cuerpo, sea bueno o malo.  2 Corintios 5:10

 

Se dice que este versículo apoya el punto de vista de que los cristianos comparecerán ante el tribunal de Cristo para recibir una recompensa o una reprimenda por la forma en que han vivido. Toda nuestra vida, se dice, será examinada públicamente, hasta la última palabra negligente, incluyendo los pecados que permanecen en ellos desde la conversión.

 

Algunos, como Louis Berkhof en su Teología Sistemática, afirman que esto incluye incluso nuestros pecados que han sido perdonados.  Otros tienen un concepto más suave; solo los pecados que cometimos después de nuestra conversión serán examinados, aunque estos serán perdonados posteriormente.

 

La mayoría de los evangélicos cree que el propósito de que los cristianos comparezcan ante el tribunal de Cristo será solamente para recibir recompensas, sin ser reprendidos por los pecados restantes, ni para hacer una revisión de los mismos. Puede incluir una pérdida de recompensa por el trabajo hecho para Cristo que él no ordenó ni dirigió, como lo indica 1 Corintios 3.

 

Una dificultad en la interpretación de 2 Corintios 5:10 es la palabra maldad. En vista de toda la enseñanza del Nuevo Testamento sobre el perdón completo solo por la fe, no por las obras, esto presenta un problema.

 

El contexto antes del verso 10

 

Nada en 2 Corintios 5:10 ni en su contexto describe lo que podría ser el contenido de la palabra maldad. El término griego traducido como «maldad» arroja cierta luz sobre el asunto, aunque no resuelve completamente la cuestión.

 

Thayer divide al griego PHAULON en dos categorías: “Ordinario, mezquino, sin valor.” Entonces, éticamente, “malo, malvado, vil”. Así que la palabra usada para maldad en este texto podría referirse al pecado, pero no necesariamente. No es la palabra ordinaria para el pecado. Puede referirse a cosas que simplemente no tienen valor o a obras realizadas que no merecen recompensa, como las descritas en 1 Corintios 3. No obstante, contrasta con la palabra “bueno” y, por tanto, probablemente significa algo más que una conducta indigna de recompensa.

 

Los lexicógrafos Louw y Nida, en contraste con Thayer, definen la palabra como “perteneciente a ser malvado en el sentido de la bajeza moral”.

 

Independientemente del lexicógrafo que tenga razón sobre el significado de PHAULON, el contexto de 2 Corintios 5 nos aclara lo que no puede significar.

 

Un anhelo de confianza

 

Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. 2 Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; 3 pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.  2 Corintios 5:1-3

 

Pablo compara nuestro cuerpo con una tienda de campaña. Note el contraste entre el gemido y el anhelo. El cristiano normal desea liberarse de este cuerpo mortal. La preferencia es dejar este cuerpo y estar presente con el Señor. Esto se describe como un anhelo.

 

Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu (versículo 5).

 

Dios nos ha preparado precisamente para dejar nuestra tienda terrenal y vestirnos de la celestial. La intención de Pablo aquí es animarnos a comprender este propósito. Es algo que podemos anhelar.

 

Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (versículo 6).

 

Se supone que esto debe producir en nosotros valentía. Otras traducciones usan la frase siempre confiados. Esto no es compatible con una revisión pendiente de nuestros pecados ni con la expectativa de ser reprendidos por todo lo que hemos hecho, dejado de hacer o dicho. Tomando en cuenta mis propios fracasos, esto me deja con poca confianza. Me dan ganas de quedarme acá el mayor tiempo posible.

 

La expresión «siempre confiados» es intrigante. ¿Por qué estaríamos siempre confiados si de vez en cuando pensamos en un juicio inminente por las cosas malas que quedan en nuestras vidas?

 

Si en nuestra vida somos acusados ​​por la ley de un delito, ¿esperamos con ansias el juicio? Lo que sea que signifique la palabra maldad en el versículo 10, no puede referirse a un juicio condenatorio por nuestros pecados, puesto que estos ya han sido perdonados en Cristo.

 

¿Qué significa recibir? 

 

¿Qué es lo que recibiremos del Señor por el mal hecho en nuestro cuerpo? ¿Seremos reprendidos o avergonzados privada o públicamente? Según algunos, la respuesta es sí.

 

Esa interpretación presenta un problema. Nada en 2 Corintios 5:10 especifica qué recibiremos del Señor por el mal cometido. De hecho, el Nuevo Testamento no enseña que los creyentes recibirán un castigo por sus pecados perdonados cuando el Señor regrese.

 

El contexto después del versículo 10

Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de reconciliación; (versículo 18)   

Imagine a dos hombres en una disputa. Uno acusa al otro de maldad. A través de un intermediario se reconcilian. No reconciliados a medias. Por definición, estar reconciliados significa que no hay necesidad de revisar el caso.

 

Cuando un caso se resuelve fuera de la corte, significa que las dos partes ya no están en disputa. Ninguna de las partes tiene un reclamo sobre la otra. Así es con nosotros y con Dios.

 

Dios nos ha dado el ministerio de la reconciliación. ¿Qué implica eso? ¿Qué vamos a decir a las personas si la reconciliación incluye un juicio futuro por el pecado o las faltas? ¿Les decimos que la reconciliación es solo temporal, pero que, sin embargo, serán juzgados más tarde? ¿Son buenas noticias?

 

… que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. (versículo 19).   

 

Lo que sea que signifique la palabra maldad en el versículo 10, no puede referirse a nuestras transgresiones porque Dios no las cuenta contra nosotros. ¿Con qué propósito y por qué motivos las revisará en el cielo? ¿Para hacernos sentir mal? ¿Por qué?

 

El contexto del versículo 10 muestra que nuestra aparición ante el Señor es algo que esperamos con tal anhelo que gemimos por ello. Dios no toma en cuenta nuestras ofensas contra nosotros porque la reconciliación lograda a través de Cristo es completa. No puede significar, por lo tanto, un nuevo juicio condenatorio por nuestros pecados pasados, puesto que nuestras transgresiones ya han sido perdonadas en Cristo. Eso no encaja con una reconciliación genuina ni con la declaración de que Dios no toma en cuenta nuestras transgresiones.

 

Dos interpretaciones posibles

1 Corintios 3 

  Entonces, ¿qué podría significar la palabra maldad en el versículo 10?

La interpretación más probable es que se refiera a lo que Pablo dijo en 1 Corintios 3: recompensa por el trabajo realizado conforme a lo que Dios mandó, frente a la pérdida de la recompensa por el trabajo realizado de una manera no ordenada por Dios.

 

2 Corintios 13 

Pablo puede estar dudando de la salvación de algunos miembros de la iglesia de Corinto. Esto se sugiere en 2 Corintios 13:5.  El contraste entre el bien y el mal en 2 Corintios 5:10 podría referirse a una distinción entre los creyentes genuinos y aquellos cuya profesión de fe no es auténtica.

 

Resumen

Ni el uso de la palabra mal en 2 Corintios 5:10 ni el contexto apoyan de manera convincente la opinión de que los cristianos enfrentarán una revisión de sus pecados ya perdonados.

 

Conclusión

¿Para qué serán juzgados los creyentes? Para evaluar las obras realizadas conforme a la voluntad de Dios y los motivos que las impulsaron.

 

La doctrina de la justificación, por la cual somos declarados justos mediante la fe en Cristo aparte de las obras, excluye por su propia definición cualquier juicio condenatorio sobre los cristianos por el pecado. Esto nos permite esperar la segunda venida como nuestra bendita esperanza y anticipar la presencia de Dios con gran gozo.

 

Aunque somos conscientes de nuestra corrupción restante, estamos llamados a vivir libres de una conciencia constante de culpa, a menos que el Señor nos llame la atención sobre pecados específicos. Esto nos permite acercarnos a Dios en oración con un corazón verdadero, con plena seguridad de fe, porque tenemos a Jesús como nuestro Sumo Sacerdote, que hizo posible acercarnos a ese trono de la gracia con confianza. Esto es vivir por gracia en lugar de bajo la ley. Vivimos con los ojos puestos en Jesús y en su gracia, no en nuestro grado de perfección. Confiamos en la promesa de que Dios completará nuestra santificación.

###

A muchos lectores que disfrutaron de este ensayo también les gustó nuestro libro,

Felizmente justificados 

justificados

Notas finales

 

[1] Ser hechos justos es un proceso que dura toda la vida que se llama: santificación. Vea mi libro Felizmente Justificados para explicaciones en la escritura de estas definiciones.

[2] Romanos Capitulo 4 nos muestra esto.

[3] El verbo en el griego original involucre la cláusula habiendo sido justificados, está escrito en tiempo aorista lo cual significa un evento pasado que ha sido terminado. Si fuera un evento repetido, estaría escrito en otro tiempo designado para mostrar eso.

[4] En tiempos recientes, dos herejes, Norman Shepherd y el teólogo Anglicano N.T. Wright, han propuesto dicho punto de vista, el cual ha sido rechazado por todas las denominaciones reformadas conservadoras. Es la llamada perspectiva paulina. Pero no tiene nada de nueva ni de paulina.

Roger Smalling, D.Min.

¿Es la santificación un proceso o una experiencia instantánea? Descubra precisamente qué es la santificación y cómo se relaciona con la justificación. 

**********

Lo siguiente es un artículo basado en mi respuesta a una pregunta hecha por mi sobrino Pablo, un ministro novato, sobre la naturaleza de la santificación.

*************

¿Qué es la santificación bíblica?

Querido Pablo,

Gracias por tu carta y las novedades. Nos alegra muchísimo saber que sigues adelante, a todo vapor para el Señor.

 

Tu pregunta sobre la santificación es un poco ambigua. La pregunta acerca de qué es la santificación bíblica surge con frecuencia entre creyentes sinceros y ministros jóvenes.

 

No tengo claro cuál es exactamente tu pregunta. Creo, a partir de los indicios que encuentro en el breve párrafo, que estás afirmando que la santificación es un proceso, el cual es incompleto en esta vida, aun cuando su provisión y garantía fueron hechos totalmente en la cruz. Si esto es lo que piensas, entonces estás en el rumbo correcto.

 

La mayoría de los cristianos confunden la diferencia entre justificación y santificación. Distinguir la diferencia entre las dos es una de las fuentes de error tanto en el catolicismo como en el arminianismo y es también la causa de mucha inseguridad para algunos creyentes. La diferencia entre justificación y santificación es una de las doctrinas más cruciales para la seguridad del creyente.

 

Todos estos imaginan que la seguridad de su salvación se basa en su grado de santificación, el cual es variable, en lugar de basarse en su justificación, la cual es absoluta.

 

Definiciones sobre la justificación y la santificación

Justificación significa ser declarado justo. No significa ser hecho justo.

 

Santificación significa el proceso en que uno llega a ser santo. En otras palabras, se trata de un crecimiento progresivo en santidad producido por la gracia de Dios.

 

La justificación está involucrada con cinco principios:

 

  • Dios requiere que la justicia absoluta de la ley sea cumplida en todos los creyentes. Rom 8:4
  • Nadie puede cumplir ese requerimiento. Rom 3:11-19
  • Cristo es nuestro sustituto bajo la ley, cumpliendo en nuestro lugar los requerimientos justos de la ley. Rom 8:4; Gál 3 y 4
  • A través de la fe, el don gratuito de la justicia de Cristo es imputado a nuestra cuenta. Rom 4 & Rom 5:17
  • Todos los que son justificados serán glorificados. Rom 8:30. Dios no acepta acusaciones en contra de su pueblo justificado, en lo que se refiere a su destino eterno. Rom 8:33.
  • No existe la doctrina de la de-Justificación. No hay tal cosa en la Biblia.

Esto significa que no existe una persona que, habiendo sido justificada una vez, luego sea declarada por Dios no justificada. Pablo piensa que es absurdo que cualquiera de ellos sea condenado.

 

La justificación no es un proceso

Esta verdad constituye un aspecto fundamental de la doctrina reformada de la salvación. Ocurre una vez. Su base es la justicia imputada de Cristo y no las obras variables del creyente. Se la recibe por medio de la fe en Cristo. Es imputable, i.e., no cambia. [1] Esta enseñanza animadora es elaborada en nuestro libro, Felizmente justificados.

 

Creo, por tu referencia a Romanos Capítulo Seis, que quisiste decir que en los tres capítulos previos, Pablo termina de explicar el mecanismo de la justificación, y que en Romanos Capítulo Seis, describe el fruto de la justificación, i.e., una vida justa. Las cláusulas condicionales son raras en la gramática griega. Pablo no está presentando condiciones para quedar salvos aquí, porque no usa la forma gramatical condicional en el texto griego. Pablo está describiendo simplemente cómo vive el pueblo verdaderamente justificado. Él no está especificando una serie de condiciones por las cuales la gente puede ser más justificada. Si lo hiciera, se estaría contradiciendo.

 

La santificación significa el proceso de crecer en santidad

Note que digo proceso. Esto es lo que significa la palabra griega hagiasmos. Un excelente ejemplo de esto encontramos en Hebreos 10:14.

 

Hebreos 10:14 y la santificación progresiva

Porque con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que están siendo santificados.

 

Este versículo es uno de los textos más importantes para comprender la santificación progresiva.

 

Comprender este versículo requiere un poco de trabajo, porque trata con secuencias de tiempo aparentemente extrañas. Aquí tenemos que hacer uso de un poco de teología más profunda, lo cual es necesario si quieres tener una respuesta adecuada a tu pregunta.

 

Primero, el versículo dice que con una sola ofrenda de Jesús en la Cruz, él ha perfeccionado a algunas personas. Note que no dice, “serán perfectos”, sino ha perfeccionado. Esta parte es un hecho realizado en tiempo pasado. La segunda parte, siendo santificados, es una experiencia continua en tiempo presente.

 

La diferencia aquí está entre nuestra postura legal con Dios versus nuestra experiencia diaria. Dios sabía que tú ibas a aceptar a Cristo. Por ende, cuando Cristo murió en la cruz, su sacrificio fue la garantía absoluta de tu perfección última. Dios, por tanto, atribuyó a tu cuenta en el cielo la justicia perfecta y absoluta de Cristo, la cual es necesaria para hacerte aceptable a él. Por consiguiente, en un sentido legal, Dios te acepta como perfecto porque tú estás en Cristo, quien hizo un sacrificio perfecto por ti en la cruz por todos tus pecados… pasados, presentes y futuros.

 

Cuando Jesús murió en la cruz, sus últimas palabras fueron: Consumado es. Juan 19:30 (en el griego original él usó una palabra que también significa: “La deuda ha sido pagada por completo”. Esto se refiere a la deuda del pecado que se le debía a Dios. Por tanto, no hay nada que tú puedas hacer alguna vez para añadir a tu «cuenta» en el cielo a fin de incrementar tus posibilidades de ir allí. Todo ya ha sido hecho completamente.

 

Note de nuevo que el texto dice: Él los ha perfeccionado para siempre… no, “Ellos se han perfeccionado a sí mismos”.

 

Pero, por supuesto, Dios es realista. Él sabe que somos débiles y que no vivimos de acuerdo a la justicia que Cristo compró para nosotros. La vida para el creyente, entonces, es el proceso de aprender a vivir según la norma de justicia que Dios nos ha reservado en el cielo. Aquí es donde la segunda parte del verso entra… a los que están siendo santificados.

 

La naturaleza progresiva de la santificación cristiana

Aunque la santificación es progresiva, y no debe ser confundida con la justificación, sin embargo, tiene un aspecto importante en común con la justificación… ambas son inevitables. Dios promete completar nuestra santificación. La doctrina de la santificación descansa finalmente en la fidelidad de Dios y no en la capacidad humana. Él no dice cómo, solo que él lo hará:

 

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará. 1 Tesalonicenses 5:23, 24

 

Como mencioné antes, hay una diferencia de opinión sobre la santificación entre los arminianos y los católicos, por un lado, y los teólogos reformados por el otro. Para los primeros, la seguridad de la salvación se basa en su grado de santificación. Para los últimos, se basa en la justificación. Dejo para ti el estudio sobre cuál es el punto de vista bíblico. Ver Cómo crecer en la fe.

Errores comunes sobre la santificación

Otro par de puntos, antes de terminar. Ten cuidado con la doctrina metodista-wesleyana que sostiene que después de la conversión existe una segunda experiencia especial, por la cual uno llega a ser perfectamente «santificado» en esta vida. Esto es error.

 

Pienso que el error aquí se debe por lo menos a dos cosas. Algunas veces se habla de la santificación en los mismos términos absolutos que la justificación, como mencioné antes. Es error de la lógica imaginar que por esto son iguales.

 

El hecho de que el resultado es seguro, comprado en la cruz, no significa que ahora está necesariamente completo.

 

La santificación y la ley moral de Dios

El segundo error está basado en el antinomianismo; creer que la ley no tiene nada que ver con los cristianos. Es verdad que la doctrina de la justificación por la fe nos enseña que no estamos bajo la ley. Es un error suponer por eso que el cristiano no tiene nada que ver con la ley. Se puede conseguir pecado todavía por medio de infringir las leyes morales divinas, los Diez Mandamientos.

 

El cristiano antinomiano desecha la ley moral eterna de Dios y fija una propia en su lugar. Esto es otro error. Los diez mandamientos, encontrados en la Ley de Moisés, están todavía vigentes para los cristianos como guía moral. Nosotros no podemos obtener la justicia de los mandamientos, pero sí podemos llenarnos de pecado si los ignoramos.

 

Puesto que el antinomio inventa sus propias reglas para definir la justicia, usualmente basado en sus puntos personales fuertes, se declara «santificado» a sí mismo. Cualquiera que sea la norma que él invente, siempre estará por debajo de lo que Dios requiere en su ley moral eterna. Los nazarenos, metodistas y algunos pentecostales caen en esto. Algunos incluso declaran que no pecan más y tan solo cometen «errores».

 

La Biblia no enseña ningún tipo de segunda bendición o experiencia después de la salvación que pueda ser identificada como una «santificación» completa en esta vida. Cualquier enseñanza de este tipo es una herejía porque confunde justificación con santificación, ignora la continuidad de la ley moral eterna de Dios, conduce a orgullo espiritual y proyecta un concepto superficial de la corrupción humana. Este es uno de los errores comunes sobre la santificación que ha aparecido repetidamente en la historia de la Iglesia.

 

Ningún tema teológico puede estar divorciado de la totalidad de la Biblia. Cada doctrina está conectada con cada otra. Si alguna doctrina no corresponde bien con las otras doctrinas bíblicas, debemos estudiar de nuevo la doctrina correspondiente.

 

¿Cómo procedemos en la santificación?

Por aplicar los medios de la gracia que Dios nos ha dado, los cuales son la Biblia, la oración y la comunión fraternal de la iglesia local. Estos medios de gracia son los instrumentos ordinarios mediante los cuales Dios produce crecimiento en santidad en su pueblo.

 

Al poner nuestra fe en Cristo para santificarnos, Dios usa esos medios como canales para cumplir con su propósito en nuestra vida.

 

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo… Fiel es el que os llama, el cual también lo hará. 1 Tes. 5:23-24

Sinceramente en Cristo,

Roger

Nota:

[1] Es interesante notar, por tanto, que es incorrecto decir que la fe es la base de la justificación. La base es la justicia imputada de Cristo. La fe es simplemente el medio por el cual se recibe la base. Nosotros pasamos por alto cuando los cristianos dicen que la fe es la base de la justificación porque sabemos que en realidad lo que ellos quieren decir es que las obras no son la base.

###

Libros, ensayos y guías de estudio gratuitos

A quienes les haya gustado este artículo, quizá les interese nuestro libro,
Felizmente justificados.

Felizmente justificados 

Roger Smalling

 

¿Cómo pueden los padres preparar a sus hijos para enfrentar el relativismo y la incredulidad? Este sencillo catecismo ofrece respuestas bíblicas claras
basadas en Romanos 1 y 2.

¿Por qué necesitan apologética los niños?

La sociedad está realizando un lavado cerebral a la niñez por medio de presuposiciones anticristianas propias de la posmodernidad. Tanto en las escuelas como en la TV, los libros y los amigos, los niños escuchan que la verdad es relativa a cada individuo, que la existencia de Dios es indemostrable, que la moral es una cuestión de gustos personales y que no importa en qué creemos con tal de que creamos en algo.

Disparates de este tipo se convierten en parte integrante del tejido mismo de su ser, si no los contrarrestamos en etapas tempranas.

La mayoría de los catecismos fueron escritos antes de que la posmodernidad viniera a ser la religión políticamente aceptable de la cultura. Nuestros niños necesitan aprender cómo contrarrestar estas formas impías de pensar con presuposiciones bíblicas.

A continuación, se encuentran preguntas basadas en Romanos, capítulos 1 y 2. Los niños pueden aprender desde pequeños estas defensas bíblicas.

Nota para padres y maestros: Estas preguntas y respuestas pueden memorizarse fácilmente y utilizarse en devocionales familiares, clases de escuela dominical o estudios bíblicos para niños.

********

La creación, la conciencia y Cristo demuestran la existencia de Dios

PREGUNTA 1: ¿Cuáles son tres formas que demuestran la existencia de Dios?

RESPUESTA: La creación, la conciencia y Cristo.

 

PREGUNTA 2: ¿Cómo demuestra la Creación la existencia de Dios?

RESPUESTA: Al existir la creación, debe existir un creador.

 

PREGUNTA 3: ¿Qué es la conciencia?

RESPUESTA: La conciencia es nuestra mente indicándonos que algo está bien o está mal.

 

PREGUNTA 4: ¿Por qué es nuestra conciencia prueba de que Dios existe?

RESPUESTA: Si hay una ley moral en nuestra conciencia, debe existir quien nos ha puesto esa ley.

 

PREGUNTA 5: ¿Qué significa cuando decimos que Cristo es prueba de la existencia de Dios?

RESPUESTA: Sus milagros, santidad perfecta y su resurrección de los muertos demuestran que

Dios existe.

PREGUNTA 6: ¿Es evidente a todos que Dios existe?

RESPUESTA: Sí, lo es.

 

PREGUNTA 7: ¿Por qué decimos que es evidente a todos?

RESPUESTA: Porque todos y cada uno somos parte de la creación y todos tenemos una conciencia. Por lo tanto, todos ven la prueba de su existencia.

 

PREGUNTA 8: ¿Por qué sostiene alguna gente que la existencia de Dios no es evidente?

RESPUESTA: Porque no desean ser gobernados por Dios.

 

PREGUNTA 9: ¿Por qué es que alguna gente no desea ser gobernada por Dios?

RESPUESTA: Porque aman sus pecados.

 

¿Qué es la verdad?

PREGUNTA 10: ¿Qué significa cuando decimos que algo es verdad?

RESPUESTA: Quiere decir que algo realmente existe.

 

PREGUNTA 11: ¿Puede ser la verdad una cuestión de opinión?

RESPUESTA: No. Algo es verdad independientemente de que alguien lo crea o no.

 

La fe verdadera y la sabiduría bíblica

PREGUNTA 12: ¿Quién es un necio?

RESPUESTA: Un necio es una persona que no tiene fe en Dios, sino fe en sí mismo.

 

PREGUNTA 13: ¿Qué queremos decir cuando decimos “tener fe en Dios”?

RESPUESTA: Lo que queremos decir es “confiar en sus promesas”.

 

###

Libros, ensayos y guías de estudio gratuitos

A quienes les haya gustado este artículo, les encantará nuestro libro,
Creación, Consciencia, y Cristo: Los tres C’s de la apologética cristiana.

Creación, Conciencia, y Cristo