¿Qué es el libre albedrío? ¿Es la voluntad humana realmente libre, y si lo es, de qué es libre? La Biblia ofrece una perspectiva que distingue entre la libertad natural del hombre y su capacidad moral para someterse a Dios.
La perspectiva bíblica: Parte uno
¿Qué es el libre albedrío según las escrituras?
El libre albedrío ha sido un tema de controversia por siglos. Al respecto se han escrito muchos volúmenes y hasta hoy continúan los debates acalorados en los círculos teológicos.
Mucho calor se disipa cuando se trata de definir claramente los términos. ¿Qué es la voluntad? ¿A qué nos referimos por libre? ¿Existe una conexión entre el libre albedrío y la responsabilidad? ¿Libre de qué? ¿Libre para qué? ¿Nos gobierna la voluntad o somos gobernados por alguna otra facultad?
¿Qué es una voluntad? ¿Qué significa “libre”?
Existe poca controversia con respecto a la definición de voluntad. Sin embargo, todos estamos de acuerdo en que el albedrío es la facultad por la cual hacemos elecciones. Los desacuerdos surgen cuando se trata el significado de libre.
Los teólogos distinguen entre libertad natural y libertad moral. La libertad natural se refiere a las decisiones ordinarias que involucran nuestro bienestar material y nuestras relaciones humanas. Lo que comemos en el desayuno, si continuamos leyendo esta página, con quién nos casaremos o lo que veremos en la televisión esta noche, todo cae en la categoría de libertad natural.
Libertad natural vs libertad moral
El término libertad natural incluye ciertas actividades religiosas. Los que no son salvos pueden memorizar textos de la Biblia, aprender himnos o hacerse miembros de una congregación. Los pecadores tienen conciencias y diariamente hacen elecciones morales positivas. Ellos pueden escoger entre decir la verdad o mentir.
Ninguna rama de la teología niega la libertad natural de la voluntad o albedrío. La controversia surge cuando nos referimos a la libertad moral. Las siguientes preguntas enfatizan el asunto:
¿Es el hombre caído, sin la gracia soberana, capaz de someterse a Dios, confiar en Cristo y desear la santidad como su valor supremo? ¿Puede el libre albedrío del hombre caído generar la fe y el arrepentimiento?
La naturaleza del hombre y la imagen de Dios
¿Qué signifia ser humano?
En Génesis 1:27 leemos: Y creó Dios al hombre a su imagen. La Biblia define a un ser humano como una criatura hecha a la imagen de Dios. Al revés, podemos decir que la imagen de Dios es un ser humano.
Suponga que dos ángeles estuvieran hablando y uno de ellos preguntara cómo es Dios. El otro podría contestar: Allí hay un ejemplo. Se llama ser humano. El término imagen de Dios define nuestra esencia como seres.
Como imágenes de Dios, somos responsables de reflejar lo que él es, y esto es la razón de la existencia humana. Por tanto, nuestra responsabilidad de reflejar a Dios nunca puede cambiar, no importa lo que suceda.
Dios no tiene cuerpo. Él es infinito. Por tanto, la imagen de Dios debe reflejar la naturaleza interna de Dios. ¿Es Dios absolutamente santo? Sí. ¿Tiene Dios libre albedrío? ¡Por supuesto! Él es el ser más libre del universo. ¿Puede Dios mentir? No. (Vea Tito 1:2) ¿Por qué no? Porque nada en su santo carácter encuentra atractiva a la mentira. Él no puede desear mentir.
Libre albedrío moral significa “pureza absoluta” y libertad del pecado debido a una naturaleza santa.
Según esto, vemos qué gran traición es que un ser humano sea otra cosa que enteramente santo. El pecado es una negación de nuestra definición como imagen de Dios y, por lo tanto, un supremo insulto a nuestro creador.
La idea de libre albedrío moral como una facultad suspendida entre lo bueno y lo malo es una ficción. La neutralidad moral no existe.
La condición moral de la voluntad
¿Es la voluntad realmente neutral?
Romanos 6:17,18 nos sugiere esto:
Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; 18 y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.
El punto principal
El albedrío o voluntad refleja la naturaleza verdadera de la persona. En este sentido, la voluntad no es la facultad que gobierna en el hombre. No es libre en el sentido de autonomía.
Esto explica por qué Dios dice la verdad, el diablo hace el mal y los pecadores aman el pecado. Cada uno actúa de acuerdo con su propia naturaleza. Cada uno escoge libremente según su deseo, sin compulsión, dependiendo de su verdadera naturaleza.
Segundo, la voluntad del hombre no es moralmente neutral. Si así fuera, también su carácter sería moralmente neutral. Nada en la Escritura, razón o experiencia humana apoya esta suposición.
¿Qué es la voluntad o libre albedrío?
¿Le gustaría ver su libre albedrío? Párese enfrente de un espejo de cuerpo entero. Lo que se refleja es su libre albedrío. Es usted mismo. Su voluntad es la totalidad de todo lo que usted es. Su voluntad es como el espejo. Refleja lo que usted es como persona.
Esto explica por qué la Biblia nos habla mucho acerca del corazón y tan poco acerca de la voluntad. El enfoque bíblico está en la totalidad de la naturaleza y carácter de uno, no en una sola característica como voluntad.
¿Cuáles son las implicaciones para la humanidad caída?
La pérdida de la libertad
Cuando una persona se aleja de Dios, se aleja también de su libertad y su esclavitud se incrementa. Según la definición de esclavitud, él se vuelve incapaz de regresar a Dios; su voluntad aún existe y funciona, pero resbala hacia una mayor esclavitud.
La responsabilidad del hombre permanece intacta
¿Puede Dios hacer responsable al hombre por no volver a él, aunque él no pueda hacerlo? ¿Debería Dios ordenar al hombre que haga lo correcto aun cuando él no pueda desear hacerlo?
El hombre es aún la imagen de Dios, aun cuando la imagen esté estropeada. La responsabilidad del hombre se basa en el propósito para el cual fue creado, no en su capacidad moral actual.
Adicionalmente, el hombre caído retiene algún conocimiento de Dios a través de la creación y de la conciencia. Todos tienen algún grado de iluminación, aunque ellos prefieren reprimirla.
La responsabilidad del hombre permanece intacta
La Biblia nunca sugiere que nuestra responsabilidad se basa en el libre albedrío. Nunca ningún filósofo o teólogo ha sido capaz de mostrar una conexión necesaria entre la responsabilidad y el libre albedrío. Uno podría también decir que un deudor no es responsable de su deuda si él no puede pagarla.
La voluntad está esclavizada por la naturaleza carnal
La enseñanza bíblica nos indica el estado moral de la mente carnal. La mente está dominada por la razón carnal, no puede someterse a la ley de Dios, sigue los pensamientos de este mundo, es corrupta y enemiga de Dios, y está bajo el dominio de Satanás.
Los humanistas religiosos que declaran la libertad moral de la voluntad deben hacer una de dos cosas: mostrar a partir de la Biblia que la voluntad no es una función de la mente, o mostrar cómo la voluntad fue la única facultad humana que escapó de la caída.
Los pecadores son incapaces de generar fe o arrepentimiento sin la intervención divina
Esta incapacidad moral del hombre caído se explica con más detalle en nuestro artículo sobre la depravación total.
Esto es una consecuencia de la esclavitud a la naturaleza carnal. En otro capítulo estudiaremos cómo Dios cambia la dirección de la voluntad de un pecador sin forzarlo.
Entonces, ¿en qué sentido es libre el albedrío?
El albedrío del hombre es libre para actuar de acuerdo a sus propios deseos sin compulsiones externas. Como veremos en otro capítulo, Dios no fuerza nuestra voluntad a la conversión, pero
trabaja indirectamente, influyendo en nuestra naturaleza.
Sin embargo, la voluntad nunca está libre de la providencia gobernante de Dios. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos… Hechos 17:28. Ni aun la voluntad caída podría existir sin el poder sustentador de Dios.
¿Qué acerca de la soberanía de Dios en todo esto?
Recuerde que en el Capítulo Dos hablamos de cómo Dios trabaja indirectamente. Él tiene una gran caja de herramientas. Una de estas herramientas es el libre albedrío del hombre. Dios usa las decisiones que hace el hombre, aun la caída en pecado, para cumplir su plan en la historia. Esto involucra su gloria absoluta y la demostración de sus atributos, tales como la gracia, el juicio y el amor.
El concepto humanista religioso: Parte dos
Hay dos formas de humanismo: secular y religioso. Ambas formas suponen que el libre albedrío del hombre es autónomo. Según el humanismo, la voluntad es la facultad que gobierna en la naturaleza humana, independiente de toda influencia fuera de sí misma.
Si las respectivas partes de la naturaleza humana fueran un tren, los humanistas identificarían a la voluntad como la locomotora, es decir, como la fuerza impulsadora de la naturaleza humana que arrastra las otras facultades por su poder autónomo.
Humanismo secular vs. humanismo religioso
Ambas formas de humanismo llegan a la suposición de la autonomía a partir de diferentes enfoques.
El humanista secular sostiene la autonomía simplemente porque él cree que no hay Dios. Para él, la única búsqueda que vale la pena es la gloria del hombre porque no hay nada más supremo.
Estas suposiciones invaden la cultura moderna. En los filmes, el héroe alcanza la victoria por la fuerza de su voluntad. Aun con sus defectos, los tiene bajo control. El poder de la mente para controlar la realidad se difunde en la ciencia ficción. El mensaje es claro: el potencial del hombre es ilimitado. Solo tiene que penetrar en las profundidades de su propio ser y liberar la bondad y el poder que están escondidos allí, y la victoria será suya.
Para los propósitos de este estudio, el humanismo secular nos preocupa poco porque es ateísta. Estamos más preocupados por el humanismo religioso debido a su actual influencia insidiosa entre los evangélicos.
Más errores teológicos resultan de un concepto errado del libre albedrío que de cualquier otra enseñanza. Errores acerca de Dios resultan frecuentemente de los falsos conceptos acerca del hombre mismo. La gente prefiere cambiar a Dios que a sí misma.
El mito de la voluntad autónoma
Para el humanista religioso, la voluntad es como un terreno especial, el cual Dios no pisa. Se supone que es una contradicción decir que la voluntad es libre, a menos que esté exenta del control divino. Una enseñanza común es: Dios no infringe nuestro libre albedrío.
El humanismo secular considera la voluntad humana como moralmente neutral. Según ellos, los recién nacidos tienen su mente como una pizarra en blanco. Por tanto, el medio ambiente y la influencia de los padres explican el comportamiento humano, no las tendencias innatas.
Debido a la doctrina de la caída de Adán, los humanistas religiosos tienen dificultad en sostener el punto de vista que considera la voluntad del hombre como moralmente neutral. Sin embargo, ellos se aproximan a este concepto diciendo que el hombre nace con una predisposición hacia el pecado, pero que no está dominado por este. De esta forma, ellos acomodan la enseñanza bíblica sobre el pecado con la suposición básica de autonomía.
La Biblia refuta esta noción con muchos textos como Romanos 3:12.
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
Esta es la razón por la que el legalismo entre los cristianos es tan despreciable. Tal como una flor cuya belleza nos impacta, el legalismo puede impresionarnos al principio. Pero luego nos damos cuenta de que las raíces están alimentándose del estiércol de las suposiciones humanistas.
La fuente de las suposiciones
La suposición de autonomía es instintiva para la naturaleza humana carnal. La caída de Adán programó a la naturaleza humana para presuponer su propia autonomía. Después de todo, conseguir la autonomía fue la idea central que estuvo detrás de la rebeldía de Adán. La caída no solamente produjo el pecado, sino un conjunto de engaños con respecto a la rectitud del hombre y su poder para producirla.
Esta es la razón por la que todas las religiones, excepto la cristiandad bíblica, son sistemas que enseñan salvación por méritos propios.
La influencia del humanismo religioso en los círculos evangélicos
No debe sorprendernos el hecho de que, entre la influencia de la cultura moderna y las tendencias de la naturaleza humana, el humanismo religioso haya invadido grandes sectores de la cristiandad. Como resultado, ha crecido una teología completa que lo defiende.
Algunos argumentos suenan razonables hasta que los examinamos más de cerca. Hoy en día es importante que los obreros cristianos estén enterados de estos argumentos y que sepan cómo refutarlos de tal forma que los creyentes tengan una fe sana.
Seis errores sobre el libre albedrío
Error uno
Suponer que los mandatos y las exhortaciones de la Biblia indican que tenemos la capacidad de obedecerlos.
Este error da por sentado que la responsabilidad prueba la capacidad. Se suele escuchar: Dios nunca le ordenaría a una persona hacer lo que no puede, o Dios nunca le diría a una persona que se arrepienta y crea si no puede hacerlo.
Igual sería decir que un deudor no es responsable de su deuda a menos que pueda pagarla. Como indicamos en el capítulo anterior, la responsabilidad del hombre está fundamentada en su estatus como imagen de Dios, y no en sus capacidades morales actuales. Dios nunca bajará sus estándares de santidad solo porque su imagen cayó en pecado.
La incapacidad del hombre siempre viene de su propia corrupción, y no de una orden sin razón de su Creador.
¿Por qué Dios le dio la ley a Moisés? ¿Realmente esperaba Dios que los judíos la cumplieran? ¿Supuso él que ellos podrían cumplirla?
En Romanos Tres encontramos dos razones por las que Dios dio los mandamientos al hombre y ninguna tiene que ver con probar el libre albedrío moral. Estas son:
- Vindicar la justicia de Dios.
- Exponer la iniquidad del hombre.
Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre). 6 En ninguna manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?…20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Romanos 3:5, 6, 20
Aún más dura es la declaración de Pablo en Romanos 8:7 cuando nos dice que la mente carnal es incapaz de someterse a la ley de Dios. Si la voluntad es parte de la mente, entonces estamos forzados a concluir que el hombre caído, sin gracia, no es capaz de escoger someterse a Dios. Esta incapacidad muestra por qué la gracia de Dios es indispensable para la salvación.
Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. Romanos 8:7
Para resumir, Pablo está diciendo que el Antiguo Testamento en su totalidad fue dado para probar que el hombre no era capaz de obedecer a Dios. Por tanto, no tiene sentido citar el Antiguo Testamento para probar el libre albedrío.
Error dos
Suponer que los mandatos de arrepentirnos y creer no tienen sentido al menos que el hombre pudiera obedecerlos.
Estos mandatos son parte de la ley tanto como otros. El hombre caído es igualmente incapaz de obedecerlos sin la gracia de Dios.
Error tres
Suponer que la predeterminación de la voluntad contradice la libertad.
Esta objeción supone que la voluntad es moralmente neutral, ni buena ni mala. Si fuera así, tendríamos que decir que la voluntad de Dios no es libre, al igual que las voluntades de Cristo, de los ángeles y de los creyentes que están en el cielo, puesto que ellos están predeterminados para el bien solamente.
Asimismo, tendríamos que decir que los demonios no son responsables de sus acciones porque sus voluntades están totalmente determinadas para el mal.
Error cuatro
Confundir la libertad natural con la libertad moral.
Escoger nuestro desayuno o qué carro comprar cae dentro del dominio de la libertad natural.
La conversión a Cristo, aunque es una experiencia espiritual única sin precedentes en el mundo natural, difícilmente la podemos igualar a un menú. Escoger un carro no involucra rendir el ego a una autoridad suprema. Comparar el milagro de la conversión con la libertad natural no es apropiado.
Error cinco
Suponer que Dios no viola el libre albedrío del hombre.
Eso es correcto. Él no lo hace. Si Dios fuera a posesionarse de la voluntad de una persona y a doblegarla por la fuerza física directa, sería una violación. No es una violación de la voluntad cambiar la naturaleza interior de la persona para generar nuevas percepciones y deseos.
Error seis
Suponer que el libre albedrío es esencial para la imagen de Dios.
Algunos maestros afirman que el estatus del hombre como imagen de Dios debe incluir el libre albedrío moral. Si Dios es libre, entonces el hombre debe ser libre también.
Esta afirmación confunde libre con autónomo o sin causa. Dios es el único ser autónomo y sin causa en el universo. Es una contradicción decir que el hombre es una creación de Dios y luego afirmar que la voluntad del hombre es sin causa o autónoma.
La Biblia muestra que el hombre es todavía la imagen de Dios a pesar de la caída. Además, en cualquier parte de la Biblia se muestra que la naturaleza total del hombre está sujeta al pecado.
Aparentemente, los escritores bíblicos no vieron una conexión necesaria entre el libre albedrío y la imagen de Dios.
Presuposiciones sobre el libre albedrío
| BIBLIA | HUMANISMO |
| Libertad significa santidad (Romanos 6). | Libertad significa neutralidad. |
| Los mandamientos divinos comprueban la santidad de Dios y la incapacidad del hombre. (Romanos 3:4, 28 | Los mandamientos divinos sirven para comprobar el libre albedrío. |
| Desde la caída de Adán, Dios manda al hombre hacer cosas que no puede cumplir. (Romanos 8:7) | Dios nunca manda al hombre hacer lo que no puede hacer. |
| La responsabilidad moral se basa en la autoridad de Dios y la imagen de Dios en el hombre. (1 Pedro 1:16; Génesis 1:27) | La responsabilidad moral se basa en una capacidad del hombre para cumplir. |
| Dios facilita la voluntad por su gracia. Romanos 8:28) | Dios nunca interfiere con la voluntad humana. |
Resumen
La suposición básica del hombre caído, sobre sí mismo, es que es autónomo. Esta suposición da como resultado dos formas de humanismo, el secular y el religioso. Mientras el secular presenta un desafío que es de dominio público, el religioso es aún más insidioso. Los efectos devastadores de este modo de pensar llevan al legalismo, liberalismo y otros errores teológicos. Los cristianos necesitamos conocer los argumentos de los humanistas religiosos y cómo refutarlos.
La voluntad nunca es autónoma de Dios ni de la persona misma. Cuando el hombre cayó en pecado, perdió la capacidad para querer o hacer algo para convertirse a sí mismo o someterse a la autoridad de Dios. No obstante, el hombre no perdió su responsabilidad ante Dios.
Por este ensayo aprendimos…
- La voluntad o albedrío es la facultad mental que tiene el hombre, según la cual él escoge de acuerdo a su propia naturaleza.
- La libertad moral de la voluntad y la santidad están inseparablemente unidas, como en Dios.
- La voluntad no es el factor gobernante en el hombre. Su naturaleza lo es.
- El hombre es esencialmente la imagen de Dios, caído o no. Como tal, su responsabilidad para obedecer a Dios se mantiene, incluso si su voluntad está todavía cautiva al pecado.
- Dios es perfectamente justo cuando ordena al pecador hacer lo que no puede.
- La Escritura y la razón requieren que nosotros rechacemos cualquier definición de libre albedrío que involucre la noción de autonomía.
- El hombre caído invariablemente supone que es autónomo. Esto significa que él piensa que su voluntad es libre de Dios y libre de cualquier causa más allá de él mismo, como si él fuera un dios.
- Todas las formas de humanismo, religioso o secular, provienen del error de la autonomía.
- Los mandatos y las exhortaciones de la Biblia no prueban el libre albedrío moral.
- La predeterminación de la voluntad no contradice la idea de libertad.
- La libertad natural de la voluntad no prueba la libertad moral.
- La influencia de Dios en la naturaleza del hombre para cambiar la dirección de su voluntad no es una violación del libre albedrío.
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